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Llega el Airbnb de las piscinas: hasta 8.000 euros por temporada tras el fin del estado de alarma

Swimmy.es
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Swimmy es una empresa que intermedia en el alquiler de piscinas privadas entre particulares y que cuenta con 120.000 usuarios repartidos entre Francia y España. Esta compañía conocida en el sector como el Airbnb de las piscinas ha aumentado su número de arrendamientos ante el fin del estado de alarma. “El coste lo fija el propietario y oscila de media entre los 10 y 25 euros por persona para media jornada. Puede llegar a obtener hasta 8.000 euros por temporada”, afirman a idealista/news desde Swimmy.

Con el fin del estado de alarma (a la espera de las restricciones que imponga cada CCAA) son muchas las personas las que están pensando en retomar encuentros y celebraciones con familiares o amigos. En este punto, las piscinas privadas aparecen como una de las mejores opciones para estos eventos.

Por este motivo, Swimmy ya ha detectado un aumento por el interés en arrendar estos espacios. De momento, la compañía cuenta con 120.000 usuarios y 3.500 distribuidos entre Francia y España, aunque ya preparan la expansión a otros países. “Nuestra intención es estar en Estados Unidos, Italia y Alemania próximamente”, deslizan desde la empresa. 

La realidad es que en España hay muchas piscinas, pero las sólo unos privilegiados. Según un estudio realizado por la Asociación Española de Profesionales del Sector de Piscinas (ASOFAP), el total del parque de piscinas en España es aproximadamente de 1,2 millones de unidades. De esta cifra, una abrumadora mayoría (1,018 millones) son piscinas unifamiliares. Esta cifra hace que, siempre según la ASOFAP, España sea el segundo país de Europa con mayor número de piscinas privadas, por detrás de Francia.

El resto (121.070 piscinas) son de uso público o colectivo. En esta primera categoría se incluyen las 31.105 piscinas de “instalaciones deportivas, parques acuáticos, hidroterapia, hoteles y campings”. Las casi 90.000 piscinas restantes “de uso colectivo” son principalmente las de comunidades de vecinos, que han proliferado en las últimas décadas. Cabe destacar que las comunidades autónomas con mayor número de piscinas de uso público o colectivo son Andalucía, Cataluña y la Comunidad Valenciana.

En una labor de democratización del uso de la piscina (sin renunciar al rédito económico) aparece Swimmy. Pero ¿cómo funciona? Es sencillo, cualquier propietario puede registrar su piscina en poco más de dos minutos y de manera gratuita. El usuario introduce en la plataforma la información relativa a la misma: descripción de la piscina y apuntes sobre posibles extras, como si está climatizada, si tiene jardín, si hay tumbonas, ducha, spa, jacuzzi, mesas y sillas, barbacoa, pista de tenis, campo de fútbol, cenador… Todos estos elementos pueden aumentar el precio final del arrendamiento, aunque lo que más eleva la cifra es la ubicación. “Cuanto más próxima está a una gran ciudad, más caro es su alquiler”, señalan.

Cualquier propietario de una piscina privada puede alquilarla para otras personas que buscan un espacio para sus celebraciones que se prevé que aumenten a partir de mayo. “Cada vez más personas escogen hacer sus reuniones familiares, fiestas, bautizos, bodas, despedidas de solteros alrededor de una piscina”, afirman desde la compañía.

Una vez esté subido el anuncio, cualquier usuario registrado puede arrendar una piscina con más o menos extras dependiendo de sus necesidades. “Alquilas la piscina completa para tener toda la privacidad posible. Hay algunas con menor capacidad (las escogen parejas y familias pequeñas) y otras que pueden acoger a grupos de hasta 25 personas”, explican.

¿Y qué precio tiene? Según los datos de Swimmy, los arrendamientos están próximos a los 20 euros por persona y día de media, aunque aclaran que existen desde 10 euros hasta 40, en función de las características de la piscina. Todos los trámites se realizan a través de la web y el propietario puede decidir si está ese día en casa para recibir a los usuarios o si deja a otra persona encargada de esta función.

Además, todo importe percibido debe aparecer en la declaración de la renta como arrendamiento de su capital inmobiliario. “Swimmy envía un justificante del total que han ganado los propietarios en la plataforma y este importe figurará en su declaración anual del IRPF”, especifican desde la compañía.