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Techos verdes y orientación, las claves de estas viviendas sostenibles con terrazas prefabricadas

Es un proyecto del estudio de arquitectura Bertola & Cie-SIA y está en Bussigny (Suiza)

Mathieu Gafsou|Bertola & Cie-SIA
Mathieu Gafsou|Bertola & Cie-SIA
Autor: Vicent Selva (colaborador de idealista news)

En el municipio de Bussigny, en Suiza, el estudio de arquitectura Bertola & Cie-SIA, con sede en Crissier, ha finalizado un interesante proyecto al que ha bautizado como ‘65 Degree Group Housing’ y que consiste en una colección de viviendas de bajo consumo energético que están deliberadamente orientadas a 65 grados para optimizar la captación solar y garantizar un jardín privado para cada vivienda.

La razón del proyecto se encuentra en la necesidad de investigar e innovar con el objetivo de ofrecer una alternativa a la densificación. Así, el complejo de viviendas es una combinación de tipologías simple y dúplex que atienden a una variedad de residentes de diferentes generaciones. Pero, además, pretende reducir tanto como sea posible la dependencia de los combustibles fósiles, y apostar por fórmulas energéticas más sostenibles. Por eso cuenta con paneles solares, bombas de calor aire-agua, techos verdes y un sistema de ventilación mecánica de aire de doble flujo para reducir los microcontaminantes.

Desde el punto de vista del diseño, la repetición es el elemento fundamental, dando una imagen de absoluta coherencia. “El concepto arquitectónico sigue rigurosamente la voluntad de marcar volúmenes o una repetición de unidades marcadas voluntariamente en el lado de la calle para que los futuros habitantes identifiquen sus viviendas no con un bloque de viviendas sino con pequeñas casas de 3 niveles unidas”, señalan los arquitectos en su página web.

“El edificio se desarrolla así de forma lineal y paralela a la calle en una distancia de casi 100 metros. Una rejilla estructura el proyecto y se refleja en la estructura del edificio para las escaleras y se identifica por el entablamento estructural de las terrazas de hormigón prefabricadas”.

Las barandillas de metal y el ladrillo de clinker ayudan a romper la fachada de hormigón a lo largo del lado suroeste del complejo de viviendas, mientras que las superficies de madera de tonos claros recubren los interiores llenos de luz.

En el lado noroeste, la composición de la fachada busca un cierto equilibrio entre volumen, repetición y una disposición reguladora de las aberturas. En el lado suroeste, una primera planta se presenta mediante una estructura de pilares y entablamento compensado al ritmo de la cuadrícula de hormigón, así como el relleno con ladrillo clinker y barandillas metálicas.

En este marco conceptual, encontramos viviendas de diferentes tipologías, desde dos hasta cinco habitaciones. “Esta diversidad de tipología promueve el mix social de todas las generaciones que responde a los desafíos de nuestra sociedad”, señalan.

La cubierta verde del edificio y las diversas praderas del paisajismo favorecerán el desarrollo de biotopos garantizando al mismo tiempo un confort térmico ejemplar para los futuros habitantes. Además, los huertos personales permiten la apropiación del terreno por parte de todos los apartamentos y favorecen los contactos sociales. “Este proyecto, tanto individual como grupal, busca un mito social y comunitario casi en la forma de una nueva pequeña aldea contigua de antaño”, afirman.