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Jesús Granada, el fotógrafo español de los mejores proyectos de arquitectura

Autor: Cuántico Visual (colaborador de idealista news)

La fotografía y la arquitectura comparten un mismo material: la luz, que concede la forma de cada una de las obras de ambas disciplinas. La fotografía ayuda a entender la arquitectura al profano y, en la era de las redes sociales permite que la arquitectura sea inmediata y llegue a todas partes, incluso a públicos que, a priori, no están interesados en el antiguo arte de proyectar una construcción.

Y en este nuevo escenario debemos agradecer a los grandes maestros de la fotografía de arquitectura, verdaderos especialistas, por mostrar espacios, estructuras y texturas, y muchas veces sumidos en el anonimato. Los más demandados son aquellos que dominan ambos lenguajes: el fotográfico y el arquitectónico. Y si España destaca por la calidad de sus arquitectos, no podía ser menos en el caso de los fotógrafos. Jesús Granada (1973, Linares, Jaén) es uno de sus exponentes más destacados.

Me dedico a ilustrar en fotografía ideas espaciales que han tenido otros, generalmente arquitectos, para posteriormente darles visibilidad”, explica a idealista/news. Y en esta aparentemente sencilla afirmación, se resume ejemplarmente la tarea cotidiana de un fotógrafo de arquitectura: supeditar su vena artística a la visión que de su propio proyecto tiene otro artista, en este caso, un arquitecto.

“Los arquitectos me transmiten ideas”, explica. “Tengo la ventaja de que mi formación de arquitecto me hace compartir con ellos jerga e ideas. Por lo general me dan cierta libertad, pero sí quieren que, cuando una persona vea una fotografía, diga ‘qué espacio más bello’, en lugar de ‘qué gran fotografía’”.

Uno de sus clientes habituales es el estudio madrileño SUMA. Una de sus socias fundadoras, Elena Orte, refuerza esa idea: “No queremos que la fotografía sea solo estéticamente bella, sino que pretendemos que, a través de la fotografía, se muestren nuestras intenciones arquitectónicas, nuestras decisiones de proyecto”.

La arquitecta no esconde su devoción por el trabajo de Jesús Granada: “Nos parece uno de los mejores fotógrafos de arquitectura de España”, asegura. “Nos aporta una visión que nos parece única de la arquitectura. Siempre que ha trabajado con nosotros, ha captado decisiones que estaban ocultas y de las que no éramos tan conscientes”.

Precisamente, idealista/news ha acompañado al fotógrafo durante una jornada de trabajo en la que intenta captar un momento poco conocido de una obra arquitectónica: aquel en el que se muestra la estructura desnuda, el esqueleto del edificio que, posteriormente, será oculto por pieles, tanto internas como externas. Se trata del proyecto Our-Shelves-Houses,  de SUMA, un bloque de ocho viviendas localizado en Madrid cuya mayor peculiaridad reside en que toda su estructura ha sido construida en madera, algo muy poco habitual en España.

Granada ya era un fotógrafo de renombre en el sector, pero sin duda, su incorporación como colaborador a la revista El Croquis ha catapultado el respeto hacia él. No en vano, es considerada una de las biblias de la arquitectura a nivel internacional, por lo que sus trabajos fotográficos tienen ahora un escaparate de primer nivel. “Llevo dos años en los que trabajo más fuera de España que dentro”, confiesa, sin perder un ápice de su humildad. “Estoy en una etapa de mi vida profesional que la estoy disfrutando mucho”.

Jesús Granada también estudió arquitectura en la Escuela de Sevilla, lo que considera un aspecto muy relevante a la hora de afrontar un reportaje fotográfico de un proyecto arquitectónico. “Tenemos la ventaja, en el inicio de la obra, de discernir qué es lo importante de lo que no”, argumenta. “En estos trabajos de documentación tal vez sea muchísimo más importante decidir qué no voy a fotografiar que qué voy a fotografiar. En este sentido, la formación en arquitectura te permite interpretar una planimetría, una visita a una estructura o unas palabras del arquitecto de una manera más elocuente y precisa”.

“La relación con el arquitecto  tiene que ser estrecha, tiene que tener complicidad”, continúa Granada. “Sobre todo, para que en esa primera transmisión de ideas yo consiga captar lo que ellos necesitan capturar en fotografía”.

Una de las ventajas de poseer una firma reconocida es el poder seleccionar con mimo los proyectos a fotografiar. “El tipo de arquitecto con el que me gusta encontrarme es un arquitecto en el que detecte valores y un talento que esté aún por explotar. Cada vez prefiero más un arquitecto o un estudio joven que ponga en mis manos su primera obra, a un arquitecto consolidado cuya obra es más conocida”.

Y, para finalizar, Jesús Granada deja un consejo a los usuarios del portal de idealista: “A la persona que quiera vender una propiedad inmobiliaria, le haría reflexionar sobre qué hace cuando va a un evento público o va a conocer a gente importante. Optimizamos nuestra imagen y procuramos que sea lo mejor posible. Con la casa que vamos a vender debería suceder igual. Cuanto mejor esté documentada y fotografiada, más cerca estará de ser deseada y, por tanto, vendida”.