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Los ‘rotos’ económicos de España que todavía tienen en vilo a Bruselas

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Autor: Redacción

España ha vivido una recuperación ejemplar y casi inédita en el mundo desarrollado. Desde que la economía tocó fondo en 2013, el PIB ha crecido a un ritmo anual cercano al 3%, ha creado cerca de medio millón de empleos al año y ha logrado meter en vereda al déficit público, una de las variables económicas que más se descontroló durante la crisis.

Sin embargo, y a pesar de que los organismos nacionales e internacionales alaban las mejoras, nuestra economía todavía soporta unos desequilibrios que Bruselas vigila con lupa. Según un informe reciente de la oficina de estadísticas comunitaria Eurostat, entre los ‘agujeros’ se encuentran la abultada deuda, la tasa de desempleo, la caída de la población activa y el déficit entre las inversiones que realiza España en el exterior y las que capta de los foráneos. Repasamos cada uno de los deberes que están pendientes:

1. Una deuda pública disparada

España presumía antes de que estallara la crisis de ser uno de los países con menos deuda pública respecto al PIB. Sin embargo, el escenario ha cambiado en la última década: si en 2008 la deuda rondaba el 40% de la riqueza nacional, actualmente está cerca del 100%. Según un informe reciente de EAE Business School, la deuda pública supera los 1,14 billones de euros en términos brutos, lo que nos convierte en el decimotercer país del mundo con la peor cifra. De toda la deuda pública mundial, España es ‘responsable’ del 2%.

La cifra no es baladí, sobre todo si tenemos en cuenta que el objetivo de Bruselas es que en 2020 la ratio de los países europeos sea inferior al 60%. Pero las previsiones del Gobierno apuntan a que este año la deuda pública será equivalente al 97% del PIB, para bajar al 95,5% en 2019. Al ritmo actual de reducción de la deuda, nuestro país tardará unas dos décadas en cumplir el objetivo, según la Autoridad Fiscal Independiente (AIReF).

2. La deuda privada sigue elevada

Las familias y las empresas han hecho un gran esfuerzo durante los últimos años y se han quitado miles de millones de euros de encima. Sin embargo, todavía sigue por encima de los niveles sostenibles que marca Europa y que se corresponden con el 133% del PIB.

En el caso doméstico, la cifra ronda el 136%, aunque las estadísticas mensuales revelan que en septiembre el endeudamiento privado volvió a subir (un 0,6% en el caso de las empresas y la mitad en el de las familias), lo que podría suponer un problema en un contexto de desaceleración económica global, con un euríbor que ya está en modo alcista y un cambio de tendencia en la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE), que en el plazo de un año podría empezar a subir los tipos de interés y, por ende, el precio del dinero y de los préstamos. No obstante, la deuda privada española está por debajo de la francesa (148%), sueca (194%) o británica (169%).

3. Un paro que es cuatro veces más alto que el de Alemania

Otro de los desequilibrios más evidentes de la economía española es el paro. A pesar de que la tasa de desempleo ha bajado del 15% por primera vez en una década, lo cierto es que es cuatro veces más alto que el de potencias como Alemania, Reino Unido o EEUU, sin olvidar que todavía hay más de 3,3 millones de personas sin trabajo. Y, de ellas, una buena parte son profesionales que llevan más de dos años sin trabajar, lo que les dificulta reengancharse al mercado laboral.

Además, la ralentización económica podría ser un freno para las nuevas contrataciones y para la futura reducción del desempleo. Según el Gobierno, la tasa de paro estará el año que viene en torno al 14%.

4. La población activa se reduce

La creación de empleo en España no es el único factor que está ayudando a reducir la tasa de paro: también está influyendo la caída de la población activa; esto es, la población dispuesta a trabajar con una edad comprendida entre 16 y 65 años. Actualmente la tasa de actividad está en el 57,7%, frente al más del 60% registrada hasta verano de 2013.

Y, según Europa, el riesgo de que siga cayendo la población activa es que puede llegar el momento en el que no haya mano de obra suficiente como para sostener el crecimiento económico, ni siquiera si existiera un fuerte repunte de la productividad.

5. España invierte fuera más de lo que capta

El último dato que Bruselas está vigilando especialmente es que nuestro país invierte en el exterior más dinero del que capta de los extranjeros. Así, tenemos un saldo negativo en lo que se refiere a inversión internacional, ya que captamos un 82% de lo que invertimos. Los Presupuestos de 2019 ya advierten de que la actual posición deudora neta continúa siendo un desequilibrio para la economía. Un desequilibrio que podría agravarse por la desaceleración económica y por la incertidumbre regulatoria y política.