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Funcas, en contra de subir impuestos: España soporta uno de los mayores esfuerzos fiscales de la OCDE

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Autor: Redacción

La Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) se suma al aluvión de expertos que han criticado la intención del Gobierno de subir los impuestos y, sobre todo, al argumento que está utilizando para justificar un cambio tributario: que la presión fiscal en España es una de las más bajas de Europa.

Según un estudio realizado por dos profesores de Economía Aplicada de la Universidad Rey Juan Carlos I, José Félix Sanz y Desiderio Romero, y publicado por el blog de Funcas, la presión fiscal en España está actualmente unos cinco puntos por debajo del promedio comunitario (en 2018 se situaba en torno al 35,4%, frente al 40,3% de la UE, según Eurostat) y, aunque es la fórmula más utilizada para medir la carga impositiva, no es la que más se ajusta a la realidad.

"Efectivamente, de todas las formas posibles de medir la carga impositiva, la más conocida es la presión fiscal, definida como el ratio entre recaudación y Producto Interior Bruto (PIB). Su cálculo facilón, conjuntamente con la escasa información que requiere su cómputo, hace que este indicador sea, con diferencia, el más utilizado en la valoración de los sistemas fiscales, especialmente para hacer comparaciones internacionales. Sin embargo, popularidad no implica robustez. El índice de presión fiscal es un índice impreciso, poco informativo y de una utilidad muy limitada para realizar prescripciones de política fiscal", explica.

En su opinión, y más allá de equiparar el peso de la recaudación sobre el PIB, sostiene que una buena manera de hacer comparativas fiscales globales es a través del esfuerzo fiscal, que supone introducir variables como el tamaño de la población o la renta per cápita para saber cuánto supone la carga tributaria en la economía de los contribuyentes.

"La crítica al índice de presión fiscal no es su cómputo en sí, sino el obsesivo uso que se le está dando convirtiéndole en el elemento esencial, casi único, sobre en el que el descansa el debate actual de la reforma fiscal. Aun siendo útil, su protagonismo es desproporcionado. No obstante, si deseamos seguir utilizando el índice de presión fiscal como medida relativa de recaudación, debería acompañarse de otros índices agregados que complementan y mejoren la fotografía de la carga fiscal relativa que suponen los impuestos a la sociedad. Entre ellos, destacan los índices de sacrificio fiscal propuestos hace más de medio siglo por Henry Frank y Richard Bird. Estos índices, además de tener en cuenta la recaudación y el PIB, consideran también el tamaño poblacional y la renta per cápita. Es decir, los índices de sacrificio fiscal relacionan la recaudación con la capacidad económica de los contribuyentes, enriqueciendo el análisis", apunta el blog de Funcas.

Y es aquí donde hay cambios en el ranking internacional: España está entre los cinco países desarrollados con mayor esfuerzo fiscal, junto con Francia, Italia, Portugal y Grecia. Estas son las posiciones de la clasificación de los principales países:

País Presión fiscal  Esfuerzo fiscal (índice de Frank) Esfuerzo fiscal (índice de Bird)
Grecia 11 1 1
Portugal 13 2 2
Italia 5 3 3
Francia 1 5 4
España 15 4 5
Bélgica 2 6 6
Austria 4 7 7
Finlandia 8 8 8
Alemania 9 9 9
Suecia 6 11 10
Dinamarca 3 15 11
Reino Unido 16 10 12
Luxemburgo 10 14 13
Países Bajos 12 13 14
Japón 17 12 15
Noruega 7 16 16
Islandia 14 17 17
Irlanda 20 18 18
EEUU 19 19 19
Suiza 18 20 20

En este sentido, el estudio insiste en que "aunque la presión fiscal española ocupa el puesto 15 de los 20 principales países desarrollados analizados, el sacrificio fiscal que se exige a los españoles está muy por encima del exigido a la mayoría de los contribuyentes de dichos países. Dependiendo del índice utilizado, España ocupa el cuarto o quinto puesto en sacrificio fiscal. Sólo Italia, Grecia y Portugal exigen un esfuerzo fiscal mayor a sus contribuyentes, lista a la que habría que añadir Francia si se utiliza el índice de Frank".

También hace una mención especial sobre los países nórdicos, paradigmas habituales de la elevada tributación en Europa y del Estado del Bienestar, y recalca que "a pesar de tener altos niveles de presión fiscal, exigen un sacrificio fiscal a sus contribuyentes mucho más bajo que el español. La razón es que estos países tienen una población altamente productiva con una renta per cápita elevada (43.300 en Suecia; 57.700 euros en Noruega; 51.600 en Dinamarca; o 41.200 euros en Finlandia), frente a una renta per capita española de 24.200 euros. Este es el caso también de países como Alemania (40.300) o Irlanda (49.300). En todos esos casos, la renta per cápita más que duplica la cifra doméstica, de ahí que su esfuerzo fiscal real sea muy inferior.

El 'sobreesfuerzo' fiscal frente a otros países

Según se desprende del estudio, para que los españoles tuvieran el mismo esfuerzo fiscal quelos suecos, la presión fiscal española no debería subir, sino que debería bajar en 9,1 puntos. En cambio, para ajustarse a las cifras de Alemania, debería descender en más de 8 puntos, mientras que para situarnos en línea con Finlandia o Austria la bajada debería ser de más de 7 puntos. Y las comparaciones empeoran si miramos a Reino Unido, Japón o EEUU.

Y es que el esfuerzo fiscal británico está 12 puntos por debajo del español, mientras que el japonés es hasta 14 puntos inferior. Las mayores diferencias están con EEUU, con un esfuerzo fiscal 21 puntos más bajo, y con Irlanda y Suiza, con 26 puntos menos. 

Políticas peligrosamente erróneas

Con todas esas cifras sobre la mesa, las críticas al Gobierno van un paso más allá: y es que el estudio alerta de que tomar decisiones en base a indicadores imprecisos pueden suponer un grave perjuicio económico.

De hecho, advierten que "el uso irreflexivo que se está dando al índice de presión fiscal conduce a la prescripción de políticas peligrosamente erróneas, especialmente en una recesión económica como la que estamos viviendo. El diseño de la política fiscal no debe sustentarse en índices agregados con escasa capacidad informativa, sino que debe apoyarse en el análisis económico riguroso, tanto macro como microeconómico", concluye.