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Al BCE no le asusta la inflación e insiste en que los tipos de interés estarán en mínimos mucho tiempo

El Banco Central Europeo (BCE) ha puesto los puntos sobre las íes en su primera reunión de 2017. A pesar del reciente repunte de los precios y de las crecientes voces críticas que piden al organismo monetario que normalice sus políticas, el guardián del euro no ha movido ficha.

Esto significa que el precio del dinero se mantendrá en la eurozona en el mínimo histórico del 0,0%, que las compras de deuda pública y privada seguirán rondando los 80.000 millones de euros mensuales hasta marzo y que los bancos que quieran dejar depositar su liquidez en las arcas del BCE deberán pagar un interés del 0,4%.

De momento, la hoja de ruta de la máxima autoridad monetaria en la eurozona pasa por reducir de 80.000 millones a 60.000 millones las compras de deuda a partir de marzo (es decir, el recorte empezará en abril) y hasta diciembre, aunque se podría ampliar en volumen o duración si fuera necesario. Por otro lado, los tipos de interés se mantendrán en los niveles actuales, e incluso por debajo, durante un periodo prolongado de tiempo y bastante más allá del horizonte del programa de compra de deuda.  

Y todo ello a pesar de que la inflación en la eurozona ha repuntado con fuerza en los últimos meses: en diciembre, los precios subieron un 1,1% anual, frente al 0,6% de noviembre, alcanzado máximos de tres años. En algunos países como España, la inflación cerró el año pasado en el 1,6%, un nivel no visto en casi cuatro ejercicios.

Aun así, el organismo presidido por el italiano Mario Draghi ha quitado hierro al asunto y ha recordado que las recientes subidas son consecuencia del encarecimiento de la energía, sobre todo del petróleo. De hecho, ha insistido en que la inflación subyacente (que no incluye productos energéticos, ni alimenticios) sigue siendo reducida.

No podemos olvidar que uno de los principales objetivos del BCE es mantener los precios ligeramente por debajo del 2%. Un nivel que, sin embargo, no puede ser puntual ni producirse de forma aislada en algunos países: debe ser sostenido y generalizado en la zona de la moneda común. De hecho, las últimas previsiones no sitúan la inflación en el 2% hasta finales de la década. Para muchos expertos, 2019 es cuando podría empezar a encarecerse el precio del dinero.

"¿Cuánto tiempo esperará el BCE para tomar medidas si la inflación supera su objetivo? La respuesta es que hay que tener en cuenta que el objetivo del BCE es a medio plazo y no tiene que ser algo transitorio. Además, debe aplicar al conjunto de la UEM, no sólo a unos pocos países”, explica el departamento de análisis de Bankinter.

Desde BNP Paribas Personal Investors opinan algo parecido. “Draghi insistió en una inflación subyacente aún reducida. El discurso estuvo en línea con nuestro escenario: ausencia de novedades en el medio plazo por parte del BCE”, sostiene la firma.

Link Securities, por su parte, recalca que “el organismo cree que el repunte de la inflación es un hecho puntual, consecuencia de la subida de los precios de la energía, y que la inflación subyacente sigue débil. Además, insistió en que la reunión no se habló de un posible inicio de la retirada de estímulos y que, por ahora, no era el momento de plantearse la misma”.

Muchos frentes abiertos

El guardián del euro no quiere precipitarse y prefiere ver cómo evolucionan los acontecimientos antes de actuar. Draghi aseguró durante su comparecencia que aún es pronto para hablar del impacto de la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca (este 20 de enero se convertirá oficialmente en presidente de los Estados Unidos) y de los objetivos que se ha marcado Reino Unido en las negociaciones con Europa en el marco del Brexit (el país quiere, entre otras cosas, abandonar el mercado único y limitar la entrada de inmigrantes).

El máximo responsable del BCE pidió paciencia a los mercados y también a las crecientes voces críticas que le piden un cambio de rumbo de sus políticas, argumentando que todavía existen muchas incertidumbres globales y que el crecimiento de la eurozona no es tan vigoroso como debería.

Con todo, y como resume Renta 4, el organismo “considera que los riesgos en cuanto a las perspectivas económicas siguen siendo a la baja debido a factores globales, por lo que es precisa aún una política monetaria acomodaticia. Asimismo, ha recalcado que la decisión se ha tomado por unanimidad y que no se ha discutido acerca de un posible 'tapering' (como el mercado denomina la retirada de estímulos), a pesar de las últimas declaraciones de alguno de los miembros del consejo que cuestionaba el actual ritmo de compras de deuda tras el reciente repunte de inflación y la mejora de los indicadores más adelantados de ciclo.