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En obras: así eran las construcciones más icónicas del mundo cuando estaban en los huesos

Autor: Hoja de Router (colaborador de idealista news)

Cuando tenemos un elevado edificio delante de nuestras narices, a todos nos invade un deseo irrefrenable: subirlo para contemplar las vistas privilegiadas desde su azotea. Sin embargo, pocas veces nos paramos a pensar que esas construcciones no siempre fueron tan grandiosas. Al igual que nosotros, los edificios nacen, crecen y cuando llegan los primeros achaques, los andamios los rodean de nuevo.  

Ahora que se han acabado las vacaciones y solo vas a subir monumentos con la imaginación, te mostramos el ciclo vital de algunos de las más famosas construcciones.    

1. Empire State Building. Las obras de uno de los rascacielos más elogiados del mundo (no en vano ostentó el título durante 40 años del edificio más alto del planeta), se realizaron con rapidez. Comenzaron en marzo de 1930 y al año siguiente, el por entonces presidente de Estados Unidos, Herbert Hoover, encendía sus luces desde Washington D. C. Más de 3.400 trabajadores colaboraron para que el edificio conquistara el cielo neoyorquino con sus 443 metros.

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2. Torre Eiffel. Diseñada por el ingeniero Gustave Eiffel para la Exposición Universal de 1889, en un principio se ideó como una construcción temporal. De hecho, muchos artistas de la época criticaban duramente a este "monstruo de hierro" de 300 metros de altura que sirvió en un primer momento para que el ejército realizara pruebas con antenas de comunicación. Afortunadamente, uno de los símbolos de París se quedó para siempre en el Campo de Marte.

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3. Tower Bridge. En el siglo XIX, se vio la necesidad de realizar esta construcción para unir las dos orillas del Támesis, ideada como un puente levadizo para no afectar al tráfico fluvial. Se eligió el proyecto del arquitecto Horace Jones, que planificó dos torres. El pobre Jones falleció poco después de que las obras comenzaran, por lo que el aspecto final del Tower Bridge no responde fielmente a su idea. Tras 8 años de trabajo de más de 400 trabajadores, en 1892 acabaron  las obras de uno de los iconos de Londres. 

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4. La Estatua de la Libertad. La Libertad Iluminando al Mundo fue el obsequio con el que Francia agasajó a Estados Unidos en 1883 como símbolo de la alianza entre los dos países y como conmemoración de la independencia estadounidense. Diseñada por el escultor Frédéric Bartholdi, que plasmó la la cara de su propia madre, Gustave Eiffel planificó su estructura interna. Los parisinos pudieron recorrer la cabeza del colosal monumento antes incluso que los neoyorquinos, ya que se exhibió durante la Exposición Universal de París en 1878.  

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5. La Sagrada Familia. Antonio Gaudí dedicó sus últimos 40 años de vida a la construcción de una de las mayores joyas arquitectónicas inacabadas. Gracias a los planos, trozos de maqueta, fotografías y documentos escritos que pudieron recuperarse tras el incendió de su estudio en 1936, hoy se trabaja para concluir su obra. Aunque tengamos que esperar al menos hasta el año que viene, fecha del centenario de la muerte del arquitecto, para verla terminada, esta instantánea de 1915 nos da una idea de los cambios que ha sufrido la basílica y la propia Barcelona en el último siglo.      

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6. Burj Khalifa. Aunque no vamos a negarte que el Burj Khalifa de Dubái no es ni mucho menos el edificio más bello del planeta, esta estructura y sus 828 metros de altura imponen. 12 mil trabajadores  se encargaron de la construcción del rascacielos más alto del planeta, que tardó seis años en finalizarse. Nos imaginamos el vértigo que debieron sentir los obreros obligados a subirse a esos andamios.  

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7. Basílica del Sagrado Corazón. En lo alto de la colina de Montmartre, se alza este admirable templo que se construyó entre 1875 y 1914. El propio terreno sobre el que se asentaba la basílica parisina dificultó la construcción: se tuvieron que cavar pozos de 33 metros de profundidad para garantizar la estabilidad del edificio.

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8. Taj Mahal. No podemos remontarnos hasta la India del siglo XVII para mostrarte una instantánea de la construcción de una de las maravillas del mundo moderno, pero te mostramos una curiosa imagen de los andamios que rodearon esta cúpula de mármol blanco en 1942. 

No pienses que el edificio necesitaba una reparación: el gobierno decidió instalar estos andamios como forma de proteger el Taj Mahal para evitar posibles ataques aéreos de las fuerzas áreas japonesas y alemanas durante la II Guerra Mundial,  y volvieron a montarlos durante las guerras indo-pakistaníes, por si las moscas. 

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9. La torre de Pisa. El edificio inclinado de la localidad toscana es uno de los más curiosos del mundo, si bien sus constructores ni se imaginarían que la torre, que tardó 177 años en construirse, se iba a inclinar por la inestabilidad del terreno. Su incapacidad para mantenerse derecha obligó a realizar hace unos años un exhaustivo proceso de restauración para reducir el ángulo de inclinación ante el temor a que terminara por  venirse abajo.   

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10. Partenón de Atenas. ¿A quién no le hubiera gustado viajar a tiempos de Pericles para contemplar cómo se erigía el gran templo de Atenea? Aunque los griegos del siglo XXI no pudieran asistir a la construcción de uno de sus símbolos, sí han tenido que sufrir las obras de conservación del templo durante años, con los característicos andamios tan poco estéticos para las fotos. Eso sí, no hay más remedio: a los edificios que hacen historia hay que cuidarlos. 

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