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Alemania construirá un millón y medio de casas para frenar la subida del precio del alquiler

Autor: Redacción

La primera potencia en Europa va a construir viviendas para combatir la escalada de los precios del alquiler. Así lo ha anunciado el Gobierno liderado por Angela Merkel, cuyos planes pasan por construir un millón y medio de casas nuevas para aumentar la oferta.

Así lo ha anunciado la canciller germana durante una cumbre sobre la vivienda, en la que reconoció que “la vivienda es una importante cuestión social que afecta a todos” y que la subida del precio del alquiler que se ha registrado en los últimos años “está erosionando el bienestar social”.

Alemania es un país donde más de la mitad de la población vive de alquiler (la vivienda en propiedad supone el 45% del mercado residencial, la cuota más baja de toda la UE según los datos de la Oficina Federal de Estadísticas), y donde los precios del arrendamiento han subido a ritmo de dos dígitos en los últimos años, impulsados por el crecimiento económico, la creación de empleo y los tipos de interés en mínimos históricos.

Según los cálculos del Instituto Empirica, entre 2012 y 2016 los alquileres se encarecieron un 15% de media en el país, la mitad que en Berlín y otras grandes ciudades. Además, los precios siguen al alza y en el primer trimestre de este ejercicio repuntaron otro 5,3%, mientras que la inflación se mantuvo estable en torno al 2%.

El plan del Gobierno de Merkel pasa por aumentar el parque de viviendas para lograr que los alquileres sean más asequibles. Entre las medidas que quiere adoptar para conseguirlo están conceder ayudas directas a la compra de viviendas (primeras residencias), levantar más viviendas sociales y aumentar la oferta de suelo disponible.

La primera potencia europea prevé destinar unos 5.000 millones de euros en construir unos 100.000 pisos sociales hasta 2021, y otros 2.700 millones para ayudar a las familias con al menos un hijo para la compra de su primera vivienda (la subvención sería de unos 1.200 euros anuales por hogar). Además, el Ejecutivo ha cerrado acuerdos con diferentes Administraciones nacionales para sacar al mercado más suelo edificable y reducir las trabas burocráticas ligadas a la construcción de nuevas casas. También ha prometido incentivos a los promotores.

El fracaso de controlar las rentas

Este plan no es el primero que pone en marcha Alemania para intentar frenar la escalada de los precios del alquiler. Ya intentó frenarlos en las principales ciudades mediante una limitación de las rentas, una medida que sin embargo ha fracasado, igual que sucedió en París.

Entre las razones de su fracaso están que los propietarios han podido eludir el control con facilidad y que no se han impuesto sanciones a quienes han pasado por alto las limitaciones. El plan, además, ha provocado el efecto contrario al que buscaba: en vez de frenar los precios los ha seguido impulsando.

El ladrillo español pide más suelo

El Gobierno de Pedro Sánchez está buscando diferentes fórmulas para limitar el precio de los alquileres; entre ellas, la revisión de la tributación de las sociedades de inversión inmobiliaria (socimis) con el fin de endurecer su fiscalidad, la penalización a las viviendas vacías y la construcción de al menos 20.000 casas destinadas a jóvenes y familias de bajas rentas.

Sin embargo, los expertos del sector inmobiliario insisten en que el principal culpable de la subida de precios es la escasez de suelo para levantar más viviendas en las grandes ciudades, donde la oferta no es capaz de satisfacer la demanda. 

Para Fernando Encinar, jefe de estudios de idealista, algunas medidas para aumentar la oferta de pisos en alquiler y frenar la subida de precios son agilizar la recuperación de la vivienda en caso de impago, recuperar los contratos de cinco años, recuperar la desgravación fiscal a los inquilinos y dar ayudas a los propietarios para que reformen sus inmuebles y luego los saquen al mercado del alquiler. Y si hay algo a evitar es “la tentación de aplicar las medidas que a partir de 2015 se implantaron desde los ayuntamientos de París y Berlín para limitar el precio de los alquileres. La experiencia en ambas capitales ha sido nefasta y de hecho en París ha sido derogada y en Berlín no ha funcionado”.