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Un 'influencer' compra la casa más pequeña de Alemania: 7 m2 que se anunciaban por 78.000 euros

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Autor: Antonio Martínez (colaborador de idealista news)

La casa más 'mini' de Alemania tiene nuevo dueño. Y la transacción, que tiene algo de curiosidad, anécdota y quizá también de publicidad encubierta, también arroja algunas claves sobre la situación del mercado inmobiliario alemán.

Fynn Kliemann lo colgó orgulloso en su perfil de Instagram. "Mola mucho", escribió este 'influencer' de 32 años con más de un millón de seguidores entre sus distintas cuentas en las redes sociales: "Acabo de comprarme la casa certificada como más pequeña de Alemania". Este músico, artista, diseñador de moda y youtuber avanzaba a sus seguidores que en los próximos días pensaba ir dando más detalles de la adquisición. "Son siete m2 de vivienda en cuatro m2 de superficie edificada. Va a ser una obra de ingeniería hasta meter dentro una cama", escribió.

La historia no pasaría de ser una anécdota si no fuese porque la mediadora, la agencia inmobiliaria suiza Kensington, con amplia presencia en Alemania y dos oficinas en las Baleares, reveló el precio del inmueble y algún detalle de la puja para hacerse con él. Kliemann no ha dicho cuánto ha pagado, pero el precio publicado por la agencia era de 77.777 euros por esos 7 m2 hábiles, a razón de unos 10.000 euros/m2. Para hacerse una idea, basta recordar que las viviendas de ultralujo del proyecto de Canalejas en el centro de Madrid se han vendido a un precio de unos 15.000 euros/m2.

Y el 'youtuber' alemán se hizo con él tras imponerse en la concurrida puja a otros alemanes interesados en la casa, además de a inversores de EEUU y China. En total, unos 150, según Kensington.

El objetivo del comprador, conocido entre otros por sus vídeos de reparaciones y obras en Youtube, es que se pueda realmente vivir en ese espacio mínimo. Se lo toma como un reto. La casa actualmente cuenta con una cama en el sobretecho y, en la planta principal, un baño mínimo con ducha, una encimera de cocina donde apenas caben las placas y un espacio abierto con una mesa, además de un pequeño sótano. Poco más.

Pero la casa tiene historia. En el pasado el inmueble ha tenido todo tipo de usos: fue gallinero y cisterna de agua, mientras que su último propietario lo empleaba como oficina. "Ya iré contando con calma algo más del tema", dice Kliemann en su mensaje en Instagram.

La casa, porque se trata de un edificio completo, aunque extremadamente pequeño, se encuentra en Bremen. En Schnoor, el corazón del centro histórico de esta ciudad alemana de más de medio millón de habitantes. Se trata del viejo barrio de pescadores, apenas unas manzanas de estrechas calles empedradas peatonales -a veces callejones por los que apenas pasa una persona- con pintorescos edificios, la mayoría levantados entre  los siglos XV y XVIII y muchos de ellos cuidadamente restaurados en las últimas décadas. Schnoor, protegido legalmente con la categoría de monumento, fue incluido en una lista de "Calles más bonitas del mundo" del diario estadounidense New York Post. El barrio está plagado de cafeterías y restaurante, boutiques, talleres de artistas y rincones verdes. Y también de turistas, al menos hasta que se desató la pandemia.

La zona tiene encanto como pocos centros urbanos de Alemania, pero en el precio de la casa más pequeña del país va incluido algo más. Según el portal Scoperty, que estima los precios de la vivienda en Alemania gracias a una serie de variables, calcula que el m2en Schnoor se sitúa entre los 3.500 y los 5.500 euros. muy lejos, en el mejor de los casos, de los supuestos más de 10.000 euros pagados por m2 de la nueva casa de Kliemann. Además, Bremen está considerada como una de las grandes ciudades más baratas del país. Según el Atlas de la Vivienda 2020 del Postbank, el m2 se pagaba de media entre 2.100 y 2.500 euros en Bremen. En comparación, en Múnich superaba los 8.000 euros, por los 5.600 de Fráncfort y los 5.000 de Hamburgo.

La adquisición no es la primera incursión de Kliemann en el mercado inmobiliario. Hace unos años compró una vieja granja en Elsdorf, a las afueras de Bremen, y puso en marcha allí un taller para artistas llamado "Centro para creativos". También se hizo con un inmueble construido en tiempos de la extinta República Democrática Alemana (1949-1989) en Koldenhof. Pero este último es lo opuesto a su última compra. Se trata de un gran edificio rural para cuya restauración, ha avanzado este joven emprendedor, va a tener que contratar a un equipo de especialistas.