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La incómoda realidad de las bajadas de tipos: draghi no puede reactivar el mercado inmobiliario

mario draghi, presidente del banco central europeo
Autor: Redacción

Artículo escrito por óscar batalla, colaborador  De idealista news desde bruselas

Como un virus testarudo, la crisis económica se ha vuelto resistente a la medicina. A pesar de que el médico sigue aplicando las mismas dosis, el tratamiento ha perdido su eficacia. Si ustedes leen las crónicas de la bajada de tipos del banco central europeo (bce) la semana pasada (del 0,5% al 0,25%), verán que en todas ellas se habla de que eso supondrá hipotecas más baratas. Y, bueno, sí pero no. Basta echar un vistazo a cómo se han comportado los tipos de interés reales que ha aplicado la banca al crédito hipotecario a medida que han bajado los tipos de interés oficiales

El manual de resolución de crisis económicas indica que cuando llega la recesión, o incluso un pelín antes, a poder ser, el banco central de turno bajará los tipos de interés. Esto reducirá la carga financiera de las familias y abaratará el nuevo crédito y el existente, con lo que se amortiguará el impacto de la crisis, y se acelerará el inicio de la fase expansiva. Pero claro, eso es la teoría. La práctica es otra cosa

El bce ha seguido el manual a rajatabla desde octubre de 2008. En apenas nueve meses, los tipos oficiales pasaron del 4,25% al 1%. Entonces la medicina funcionó. Se abarató el Euribor a doce meses, cuyo precio se mueve en la misma dirección que lo hacen las expectativas de tipos de interés, y el interés medio ponderado del crédito hipotecario nuevo pasó del 6% al 3,2% (ver gráfico). Pero a partir de ahí, la historia cambió

Desde octubre de 2011, en apenas dos años, el bce ha bajado los tipos del 1,5% al 0,25%. Pero en esta nueva sesión de tratamiento, la reacción ha sido muchísimo más contenida. Tanto, que el interés de los préstamos nuevos que concede la banca son más elevados que cuando los tipos oficiales estaban en el 1%. Si en septiembre de 2013 (con tipos oficiales al 0,5%), el interés estaba en el 2,94%, en mayo de 2010 (con tipos al 1%), se situaban en el 2,4%

Es decir, a medida que ha ido cayendo el Euribor, al que se vinculan la inmensa mayoría de las hipotecas españolas, los bancos han ido subiendo el diferencial que aplican al nuevo crédito. De Euribor más 0,15 a Euribor más tres. O cuatro. O lo que haga falta. Todo para compensar el riesgo que supone hacer un préstamo a treinta o cuarenta años en un entorno de caídas del precio de la vivienda, desempleo en máximos históricos, un todavía elevadísimo endeudamiento del sector privado y la banca en plena fase de refuerzo de capital. Sin olvidar la inseguridad jurídica generada por los movimientos sociales y normativas anti-desahucios, por supuesto 

Si no le gustan estas medicinas, tengo otras

Como groucho marx y sus principios, si una medicina no funciona, probemos con otra. En el botiquín de primeros auxilios del bce se encuentran las operaciones de financiación a más largo plazo (ltro, por sus siglas en inglés). O lo que es lo mismo: la barra libre de liquidez para los bancos, por la que las entidades toman prestado del bce al 0,25% la cantidad de dinero que quieran. A cambio, solo tienen que dar al bce activos que funcionen como garantía (deuda pública, préstamos hipotecarios, titulizaciones, préstamos a empresas, etc.)

Draghi anunció la semana pasada que prorrogaba los préstamos ltro a 3 meses hasta 2015 y se comprometía a mantenerlos hasta que lo considerase necesario. Además, el bce se guarda en la cartera la posibilidad de hacer una súper ltro como las que hizo a finales de 2011 y principios de 2012. Con esas dos operaciones, el bce inyectó cerca de un billón de euros a tres años en las entidades, al módico precio del 1%. Fue la primera gran decisión de Mario draghi, que apenas un mes antes había asumido la presidencia de la institución

Sin embargo, los bancos han dado tres usos principales a este dinero: lo han guardado de nuevo en los depósitos que mantienen con el bce, han financiado sus propios vencimientos y han comprado deuda pública al dos, tres, cuatro, cinco y hasta casi el seis por ciento. Con este “carry trade”, como se denomina esta operación, han generado sustanciosas ganancias. De hecho, una de las preocupaciones de la troika (bce, comisión europea y fmi) respecto al sector financiero español es la dependencia del “carry trade” para generar beneficios. Si este desaparece: ¿cómo harán estos bancos para generar los beneficios necesarios para mantener su solvencia a flote?

Pero hay una pregunta clave para valorar la utilidad de las ltro para reactivar el crédito: ¿tienen en estos momentos los bancos algún incentivo para usar ese dinero de forma distinta a la de comprar deuda pública? en el caso español, por ejemplo, el bono a tres años da en estos momentos un 2%. Como las nuevas operaciones se realizarían al 0,25%, esto supone 1,75 puntos porcentuales de beneficio. Cada millón de euros que sale del bce les reporta 17.500 euros. Lo único que tienen que hacer es hacer clic un par de veces y no equivocarse con los puntos y las comas

El banco sabe que tiene un beneficio del 1,75% garantizado y para destinar ese dinero a otro fin lo tiene que ver muy muy claro. Es decir: la barra libre sube todavía más el listón para que las entidades concedan nuevos préstamos a la economía real

¿Hay solución?

A partir de aquí solo queda una opción en la cartera del bce: reducir la prima de riesgo a las bravas. Esto es, comprando deuda de los estados. Esto reduciría la rentabilidad de la deuda pública, con lo que desincentivaría el “carry trade” y haría más atractivo el préstamo a empresas y familias

Sin embargo, eso solo ocurrirá bajo dos supuestos. El primero es el consentimiento de Alemania a cambiar los tratados europeos y permitir al bce comprar deuda como lo hace la reserva federal de eeuu, el banco de Inglaterra o el de Japón. Antes se helará el infierno. Créanme

El segundo es activar el programa de adquisiciones monetarias directas (omt por sus siglas en inglés). Pero para ello los gobiernos que lo deseen deben pedir primero un rescate europeo (aunque sea preventivo), aguantar la ira de berlín, y asumir una estricta condicionalidad

Y visto lo visto con las peticiones de rescate europeas, esto solo ocurrirá cuando todas las demás opciones se hayan agotado

Esto deja a España agarrada a dos clavos ardiendo: la unión bancaria y la propia recuperación económica. Pero ninguna de esas dos cosas llegará de la noche a la mañAna. Hasta entonces, será muy complicado que el crédito hipotecario se reactive