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Carlos Lamela: "Madrid solo podía mantenerse firme para proteger la fachada del Edificio España"

La fachada del Edificio España

El estudio de arquitectos de Carlos Lamela fue el encargado junto a Norman Foster de proyectar la reforma y rehabilitación del emblemático Edificio España. El rascacielos se encuentra de nuevo en el mercado tras el fin de las conversaciones entre el propietario Grupo Wanda y el Ayuntamiento de Madrid. Lamela lamentó la falta de entendimiento y diálogo entre las partes y lo achaca, en una parte, al choque cultural.

Las negociaciones entre el propietario del Edificio España y el Ayuntamiento de Madrid para acometer la reforma y rehabilitación de este histórico edificio chocaron con las actuales normativas. “La Ley es la ley y actualmente no es flexible”, afirmó el arquitecto Carlos Lamela, durante el segundo encuentro del Sector Inmobiliario realizado por el IESE. “El Ayuntamiento no tenía otra forma de hacer cumplir la ley que mantenerse firme para proteger la fachada del Edificio España”, concretó.

Lamela lamentó la falta de entendimiento y diálogo entre ambas partes. “Nos hemos encontrado entre la espada y la pared con el Ayuntamiento y nuestro cliente. Porque todo parecía una partida de ping pong. El comprador ya sabía la protección con la que contaba el edificio cuando lo compró”, añadió el arquitecto.

La intención del Grupo Wanda era derribar la fachada y laterales del rascacielos y volver a montarla tal cuál se encuentra actualmente, como si de un Lego se tratara. El Edificio España cuenta con un grado de protección Nivel 3 (Grado Parcial), que permite la reestructuración total del edificio pero manteniendo la fachada principal.

“El tratamiento de la fachada ha sido el tema más delicado de las conversaciones, ya no solo estructuralmente por su complejidad técnica, sino también económicamente, que suponía un coste muy alto de mantenimiento”, afirmó Lamela. El Edificio España cuenta con 117 metros de altura y en España nunca se ha realizado una operación de esta envergadura y tal complejidad sobre una fachada. “Las diferencias culturales han sido un hándicap para poder trasmitir al inversor la imposibilidad de tirar la fachada y volver a levantarla “, analizó el arquitecto.

Los estudios realizados por los expertos contratados por Wanda afirmaban que la forma idónea y más segura de reformar el rascacielos era desmontar la fachada. Sin embargo, los estudios técnicos del consistorio afirman que se puede mantener la fachada mediante la construcción de pantallas de hormigón en cada uno de los patios de la fachada trasera para sostenerla mientras duren las obras.