Las segundas residencias, generalmente, están deshabitadas durante largos periodos de tiempo. Este es el principal motivo por lo que son especialmente atractivas para quienes buscan instalarse de manera ilegal en una vivienda.
En este artículo exploramos por qué las segundas residencias son tan vulnerables y qué medidas puedes tomar para protegerlas.
¿Por qué las segundas residencias están en el punto de mira?
Tener una segunda vivienda se presenta con diversos desafíos que, lamentablemente, pueden culminar en situaciones indeseadas para sus propietarios:
Largos periodos de inactividad
La principal característica de las segundas residencias es que permanecen vacías durante semanas o meses. Esta ausencia prolongada facilita que los okupas se instalen sin que los propietarios lo descubran a tiempo.
"Marta es propietaria de una casa de verano en la Costa Brava, descubrió meses después que su vivienda había sido ocupada mientras ella residía en Madrid. El tiempo que tardó en detectar el problema complicó y alargó el proceso de desalojo."
Ubicación en zonas menos vigiladas
Muchos de estos inmuebles se encuentran en zonas rurales o costeras, donde la vigilancia vecinal es menor y los okupas pueden entrar sin llamar la atención.
En urbanizaciones alejadas, las comunidades suelen estar menos habitadas fuera de temporada, lo que facilita la entrada y permanencia de okupas.
Mayor dificultad para los propietarios de actuar rápidamente
Al estar lejos de la vivienda, los propietarios suelen tardar en enterarse de la ocupación, lo que les resta capacidad de actuar con rapidez para iniciar el proceso de desalojo.
Según expertos legales, actuar en los primeros días es clave para desalojar a los okupas antes de que la situación se complique judicialmente.
Las consecuencias de la ocupación en segundas residencias
Que ocupen una segunda residencia acarrea serias implicaciones:
- Altos costes legales y de desalojo: Recuperar una vivienda ocupada ilegalmente puede costar miles de euros en honorarios de abogados, tasas judiciales y otros gastos.
- Daños a la propiedad: Los okupas pueden causar daños importantes en la vivienda, como destrozos en puertas, ventanas o instalaciones eléctricas, además de actos vandálicos que incrementan los costes de reparación
- Problemas administrativos y sanciones: En algunos casos, los propietarios enfrentan multas o reclamaciones municipales derivadas de la ocupación, que pueden ser por acumulación de basura y suciedad o por ruidos y molestias en el vecindario
¿Cómo proteger de los okupas tu segunda residencia?
Si quieres evitar la ocupación ilegal de tu segunda vivienda, sigue estos consejos:
Contrata un seguro antiokupas
Un seguro antiokupas es una solución efectiva y económica para minimizar los riesgos. Este tipo de seguro cubre:
- Gastos legales para el desalojo
- Daños materiales causados por los okupas
- Asesoramiento jurídico desde el primer momento
"Ana contrató un seguro antiokupas para su casa de campo. Tras una ocupación ilegal, los abogados especializados de la aseguradora gestionaron el desalojo en menos tiempo y sin costes adicionales para ella."
Instala medidas de seguridad física
La instalación de cerraduras inteligentes, cámaras de videovigilancia o sistemas de alarma puede disuadir a los okupas y alertarte en caso de intento de ocupación.
Mantén una presencia activa
Realizar visitas periódicas o mantener el contacto con vecinos puede ayudarte a detectar rápidamente cualquier actividad sospechosa en la vivienda.
La importancia de actuar con anticipación
Idealista y ARAG se han unido para ofrecer una solución eficaz ante esta creciente problemática. Proteger tu segunda residencia no es solo una cuestión de tranquilidad, sino una forma de salvaguardar tu inversión y evitar problemas legales y económicos. Los okupas representan una amenaza real, pero con las medidas adecuadas, puedes minimizar los riesgos.
¿Te preocupa la ocupación ilegal? No lo dejes al azar. Contrata el seguro Anti Okupas de idealista by ARAG y protege tu segunda residencia.