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¿Apocalipsis? Las oportunidades que deja el covid-19 en el sector de los hoteles

Royal Suite del Hotel Ritz | Mandarin Oriental
Royal Suite del Hotel Ritz | Mandarin Oriental

Vasili Grossman escribió una obra maestra de la literatura recomendable para aquellos que no tengan miedo -en estas aciagas semanas- a profundizar en la desesperación y la infamia de la guerra y el fanatismo ideológico. El autor jamás llegó a ver publicada su obra cumbre, Vida y destino, porque el salvaje régimen soviético lo censuró y lo condenó al ostracismo hasta su muerte. Antes de eso, había sido un héroe aclamado por la dictadura gracias a sus crónicas del sitio de Stalingrado (algo que le salvó de la ejecución). También fue el primero en contarnos el horror de un campo de concentración alemán (Treblinka).

Viene a cuento hablar de la II Guerra Mundial porque los estímulos fiscales anunciados por EEUU para contrarrestar el efecto de la crisis generarán un déficit del 20% de su PIB. Dato que los estadounidenses no habían visto desde 1945. En España no habíamos sufrido un drama sanitario así desde los tiempos de la Gran Guerra europea que aprovechó nuestra neutralidad para bautizar como española a aquella mortal gripe. Las anteriores son, por cierto, las únicas analogías posibles con una época de guerra, pese a la obsesión de muchos por el empleo estos días de alegorías bélicas, tan inapropiadas y cursis a la vez.

A las medidas de estímulo anunciadas por todos los países desarrollados se adelantaron los bancos centrales ampliando su balance para comprar activos de forma mucho más agresiva que en la anterior crisis. El BCE ya ha anunciado que comprará el exceso de déficit provocado por la crisis y hay propuestas para que pueda monetizar deuda sorteando las restricciones de comprar en el mercado primario (por ejemplo, comprando a los bancos privados deuda perpetua sin intereses emitida por los estados). En Europa, esta vez, la voluntad no es la de imponer la austeridad como receta para salir de la crisis.

Por lo tanto, nos enfrentamos al siguiente panorama: caída drástica de producción, caída enorme de la recaudación de impuestos, aumento gigantesco del gasto público para atender el incremento del paro mientras se atienden el resto de partidas del estado del bienestar, medidas de estímulo fiscal agresivas para compensar la caída de producción que aumentarán más el déficit, y medidas de política monetaria de represión financiera para controlar el coste de toda esa deuda y nutrir de liquidez al sistema bancario, evitando que sufra el contagio de la crisis.

Aunque parezca lo contrario, lo anteriormente descrito son buenas noticias. Es inimaginable el daño que una política de austeridad -a la griega- provocaría en estos momentos, más aún en un continente ya muy castigado por su falta de dinamismo económico tras la anterior crisis. Pero la barra libre de liquidez se presenta con condiciones que serán un reto para los próximos años, una vez sorteado este precipicio al que estamos asomados hoy. Agravado porque ningún Gobierno, en solitario o en coalición, ha ejecutado medidas de consolidación fiscal desde 2014 cuando crecíamos al 3%.

En cuanto al sector inmobiliario, aceptando que el escenario ha cambiado y que ha quedado muy deteriorado, el nuevo enfoque de gestión de esta crisis resulta positivo. Esta columna y el podcast del mismo nombre, bautizados como Metrópolis, nacieron para contar qué hacen, cómo gestionan y quién hay detrás del capital de las sociedades de inversión inmobiliaria, especialmente de las cotizadas (por su transparencia y porque están abiertas a cualquier ahorrador). Y no es un problema que el inicio sea en este entorno tan complicado, más bien al revés, porque es ahora cuando resulta más importante conocer la estrategia de algunos de los mejores gestores inmobiliarios de nuestro país.

En el entorno actual tenía mucho sentido acercarse al sector hotelero, el más castigado por la cuarentena, y conocer el enfoque de un gestor como Javier Illán, presidente de Millenium Hotels, cuya estrategia consiste en comprar edificios susceptibles de transformación en hoteles de calidad. No sólo rehabilitando hoteles existentes, sino afrontando el complicado laberinto burocrático de cambiar el uso urbanístico para alumbrar un nuevo activo hotelero.

Esta actividad, además de rejuvenecer y mejorar el parque urbanístico de las ciudades, afronta riesgos como desviaciones en el coste o en el plazo de ejecución. Por eso, por los riesgos que se asumen, estas estrategias aspiran a obtener mayor rentabilidad que la gestión patrimonial más conservadora. Y Javier Illán ha sabido invertir con éxito, ofreciendo buenos retornos a los que desde sus inicios le han apoyado. Siempre con un enfoque de inversión colectiva que ha desembocado de forma natural en la constitución en 2017 de la socimi Millenium Hotels, a la que apoyan actualmente más de 450 accionistas y que cotiza en el MAB desde el año pasado.

En la charla que pude mantener con Javier, me decía que tiene hoy la misma visión que cuando empezó a comprar hoteles en 2009, 2010 y 2011: “yo no invierto de hoy para el mes que viene, sino a medio y largo plazo”. Además, defiende que comprar en épocas de crisis en buenas ubicaciones es como cuando un agricultor siembra su cosecha, “al día siguiente no sale el resultado de lo que has sembrado, sino que tiene un proceso; en inmobiliario es exactamente lo mismo”.

Como esta crisis está siendo tan dura con el sector hotelero, también aparecerán oportunidades para que nuevo capital, con el perfil emprendedor necesario, pueda seguir mejorando la calidad del parque hotelero español. De la mano de sociedades abiertas, como Millenium, es posible participar en ese proceso. Porque si algo ofrece el régimen socimi es, precisamente, que el ahorrador pueda beneficiarse de estrategias que requieren de un gran volumen de inversión que antes era apto sólo para grandes patrimonios. Ahora se amplía el universo de inversión inmobiliaria de los españoles, los cuales ya no están limitados sólo a la inversión en pisos para alquilar, sino que podrán complementar esa estrategia tradicional con otras como la que Javier Illán presentó personalmente en el último capítulo de Metrópolis.

Joaquín López-Chicheri es socio-director de 360ºCorA SGIIC. También es presidente y consejero delegado de Vitruvio. Colabora con el Instituto de Empresa como director del programa de gestión del family office y subdirector del programa de gestión patrimonial de activos inmobiliarios.