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Éste es el modelo económico del derecho de uso de una vivienda, una modalidad que no es ni compra ni alquiler

Autores: dani castillo, @pmartinez-almeida

idealista/news continúa con su serial de cinco capítulos para explicar qué es una vivienda bajo la modalidad de derecho de uso. En este tercer capítulo resolvemos en qué consiste el modelo económico del derecho de uso: básicamente de una aportación inicial de entre 30.000 y 45.000 euros y después de una cuota mensual que es más baja que la del alquiler.

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Una vez explicado qué es el derecho de uso y el primer ejemplo que va a haber en la ciudad de Madrid, vamos a hablar del modelo económico sobre el que se basa. La persona que esté interesada en formar parte de la cooperativa de viviendas bajo esta modalidad tiene que pagar una aportación inicial de entre 30.000 y 45.000 euros. Posteriormente debe pagar mensualmente una cuota que es más baja que el alquiler. En caso de que al cabo de unos años quiera marcharse a otra casa, recupera la aportación inicial más el IPC con la entrada de un nuevo cooperativista.

En el caso de la Cooperativa Entrepatios, que estará ubicada en unos terrenos en la zona de Alto de Extremadura (centro de Madrid), la cuota de un piso de unos 70 m2 bajo la modalidad de derecho de uso será de alrededor de unos 650 euros al mes, es decir, una cantidad inferior al alquiler de un piso nuevo en esta zona. Leo Bensadón, socio de Cohousing Verde, la gestora encargada de la cooperativa, asegura que se trata de una cuota de derecho de uso que “es necesaria para pagar la hipoteca que se va a solicitar para la construcción de las casas”.   

“Una vez esa hipoteca ha sido pagada, la cooperativa decide cuál es la cuota de derecho de uso posterior al pago de la hipoteca y normalmente en los ejemplos que hay en el norte de Europa la cuota puede reducirse y quedarse en un 20-25% de lo que se ha pagado para poder financiar la construcción”, señala Bensadón.

Faltaría solicitar un pequeño porcentaje de crédito para comprar el solar aunque, tal y como recuerda Bensadón, hay familias que pueden aportar un dinero inicial superior al resto. “Ese poco que aporten unas familias puede suponer pagar el suelo al contado, sin necesidad de financiación”, comenta. Por esto mismo, han definido un mecanismo de préstamos internos de los socios, con lo que ese dinero adicional se les irá devolviendo a cada una de las familias por parte de la propia cooperativa. El objetivo es reducir el coste de todo el proyecto.

“Uno de los objetivos del derecho de uso es luchar contra la especulación inmobiliaria”, comenta Bensadón. Y ¿cómo lo harán? Señala que al hacer esta aportación inicial y recuperarla años después con el IPC, lo que conseguirán es luchar contra la especulación inmobiliaria porque “el precio del suelo y el de la vivienda va variando, al igual que el resto de los productos de nuestro día a día, pero no como en una burbuja, sino al ritmo del IPC. No habrá más variación porque está así estipulado en los estatutos de la cooperativa”, concluye.

Ver anteriores capítulos:

1) Qué es el derecho de uso: vivir en una casa sin comprarla ni alquilarla

2)  Entrepatios, la primera cooperativa de viviendas de derecho de uso en la capital de Madrid

4) Las cooperativas de viviendas en derecho de uso llegan a la tercera edad

5) Cómo el derecho de uso en la vivienda puede desarrollarse en suelo público