Alquilar una vivienda puede ser una excelente fuente de ingresos, pero también conlleva riesgos si no se toman las precauciones adecuadas. Impagos, desperfectos y otros conflictos legales son algunos de los problemas más habituales a los que se enfrentan los propietarios.
Por eso, saber cómo alquilar un piso con seguridad es fundamental para proteger tanto la vivienda como la rentabilidad de la operación. En este artículo te damos las claves para ello.
- Elabora un inventario detallado del inmueble
- Define el reparto de los gastos y suministros
- Incluye cláusulas de prohibición en el contrato
- Respeta la fianza
- Pide aval como garantías de pago
- Facilita la comunicación por escrito
- Cumple con la normativa vigente
- Mantente atento a las necesidades del inquilino
- Protege tu inversión a largo plazo
- Aprovecha las ventajas fiscales del alquiler
- Alquilar con seguridad implica tener un buen inquilino
- Contrato de alquiler: la base de un alquiler seguro
Elabora un inventario detallado del inmueble
Antes de alquilar una vivienda, es imprescindible realizar un inventario en el que consten todos los bienes incluidos en el alquiler, como muebles, electrodomésticos u otros elementos de la vivienda.
Este documento debe incorporarse al contrato de arrendamiento y servirá como respaldo en caso de que, al finalizar el alquiler, se detecten daños reclamables. Para mayor seguridad, es aconsejable acompañarlo de fotografías y vídeos.
¿Cómo alquilar un piso? Guía legal paso a paso para propietarios
Define el reparto de los gastos y suministros
El propietario y el inquilino deberán acordar expresamente quién será el titular de los distintos suministros de la vivienda, tales como electricidad, agua, gas, internet u otros servicios similares. Lo mejor es que los suministros siempre vayan a nombre del inquilino.
Incluye cláusulas de prohibición en el contrato
Si no deseas que en la vivienda haya mascotas o se fume, por ejemplo, esta condición debe quedar reflejada expresamente en el contrato. Se puede incorporar, además, la cláusula antimorosidad (que evita a los morosos recurrentes) y otra que prohíba el subarrendamiento.
Respeta la fianza
En los contratos de arrendamiento de vivienda habitual, la ley establece el depósito de un mes de fianza. Además, el contrato puede contemplar garantías adicionales, con un máximo de dos meses en concepto de garantía extra, según lo acordado por ambas partes.
Pide aval como garantías de pago
Cuando se exige un avalista, es importante que el contrato especifique que el aval se extiende durante toda la vigencia del arrendamiento, incluidas las posibles prórrogas. En caso contrario, el propietario podría perder esa garantía.
Facilita la comunicación por escrito
Incluir una dirección de correo electrónico y un teléfono móvil en el contrato de arrendamiento es una forma eficaz de mantener una comunicación fluida entre propietario e inquilino. Esto permite resolver incidencias con rapidez.
Cumple con la normativa vigente
La Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) regula de forma clara los plazos mínimos del contrato, las prórrogas obligatorias y los tiempos establecidos para el pago de la renta.
Mantente atento a las necesidades del inquilino
Cuidar la relación con el arrendatario favorece un clima de confianza y estabilidad. Responder con rapidez ante averías, facilitar soluciones eficaces o ayudar en el proceso de entrada o salida de la vivienda son gestos que contribuyen a una convivencia satisfactoria para ambas partes.
Protege tu inversión a largo plazo
Un propietario implicado y prevenido reduce considerablemente los riesgos asociados al alquiler. Contar con las garantías adecuadas y una gestión eficaz del inmueble asegura la conservación de la vivienda y la continuidad de los ingresos.
Aprovecha las ventajas fiscales del alquiler
Alquilar una vivienda no solo genera ingresos periódicos, sino que también puede ofrecer interesantes ventajas fiscales. Muchos de los gastos asociados al alquiler pueden deducirse en la Declaración de la Renta. Estas deducciones permiten reducir la base imponible y, en consecuencia, la cantidad de impuestos a pagar, lo que se traduce en un mayor rendimiento neto para el propietario.
Alquilar con seguridad implica tener un buen inquilino
Uno de los mayores riesgos para el propietario es el impago del alquiler. Para minimizarlo, es recomendable consultar el fichero de morosos y realizar un estudio de solvencia del inquilino, analizando su situación laboral, ingresos y estabilidad económica. Solicitar documentación como nóminas, contrato de trabajo o declaración de la renta puede marcar la diferencia entre un alquiler tranquilo y un problema a largo plazo.
En este sentido, muchos propietarios optan por contratar un seguro de impago. Es la mejor herramienta para alquilar con seguridad, ya que selecciona al inquilino más confiable y cubre los impagos en caso de que surjan.
Contrato de alquiler: la base de un alquiler seguro
Un contrato bien redactado es esencial. Debe recoger claramente la duración del alquiler, el importe de la renta, las actualizaciones, las obligaciones de ambas partes y las consecuencias en caso de incumplimiento.
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