Hace ahora casi dos años se iniciaba YZ HUB, un proyecto colaborativo en el que una treintena empresas líderes del sector se unían para llevar sostenibilidad, la digitalización y la industrialización a una vivienda pasiva industrializada, situada en Camarma de Esteruelas (Madrid). Hoy ya es una realidad que demuestra que construir de otra forma, más transparente y sin filtros, es posible.
Álvaro Pardo, arquitecto en Innovación y Sostenibilidad en PAEE Construcción Passivhaus-ECCN, explica a idealista/news cómo fueron los inicios del proyecto, qué ventajas tiene la construcción industrializada y cómo ayudaría llevar a los jóvenes a la obra para que conocieran 'in situ' el proceso de construcción, sobre todo en un momento marcado por la falta de trabajadores y el relevo generacional. "Es necesario cambiar la percepción del sector y volver a hacerlo atractivo", asegura.
La idea de YZ HUB surge con una intuición sobre la posibilidad de construir de otra manera. ¿Cuál fue ese punto de inflexión y qué necesidad concreta buscáis cubrir desde PAEE?
El punto de inflexión llegó cuando, como constructora, nos dimos cuenta de que todo el sector hablaba de transformación -industrialización, sostenibilidad, digitalización-, pero casi nadie enseñaba cómo se materializaba esa innovación. Faltaba transparencia y un espacio donde ver, tocar y entender el proceso real.
YZ HUB nace precisamente de ahí: de la necesidad de construir de otra forma y, sobre todo, de mostrar el proceso sin filtros. Convertimos una vivienda unifamiliar en un laboratorio a escala 1:1 para experimentar, compartir conocimiento y acercar la obra real a profesionales, fabricantes y también a las nuevas generaciones. Pasar de la teoría a la práctica: hacer, enseñar y compartir.
"Faltaba un espacio donde ver, tocar y entender el proceso real"
Después de dos años de experimentación, ¿qué aprendizajes de YZ HUB pueden aplicarse a gran escala para hacer más sostenible la construcción de vivienda en España?
La principal lección de YZ HUB es que la sostenibilidad no depende solo de los materiales, sino de cómo se organiza el proceso. Cuando fabricantes, técnicos e instaladores trabajan juntos desde el inicio, el proyecto fluye mejor: hay menos improvisaciones, menos residuos y un impacto mucho menor.
También hemos comprobado que anticipar decisiones -especialmente en un contexto industrializado- evita cambios en obra que consumen tiempo y recursos. Y medir todo el proceso, con trazabilidad, nos permite saber qué funciona y qué no. Parece básico, pero en construcción seguimos tomando muchas decisiones a ciegas. Si el sector planifica mejor, colabora más y decide con datos, la sostenibilidad aparece como consecuencia natural del propio proceso constructivo.
"La sostenibilidad no depende solo de los materiales, sino de cómo se organiza el proceso"
¿Qué retos encontrasteis al convertir una vivienda unifamiliar en un “laboratorio a escala real” para experimentar con nuevas soluciones constructivas?
El reto fue asumir que la única forma de probar algo es hacerlo de verdad: en obra. Pero justamente ahí está el valor: aprender en un entorno real para después poder escalar ese conocimiento. Una obra no es un espacio en blanco, implica toma de decisiones in situ que permiten probar si las soluciones funcionan o no.
Uno de los mayores retos del proyecto ha sido gestionar la colaboración de los distintos partners, incorporando sus soluciones en diferentes momentos y adaptándolas al proyecto. La coexistencia de tantas tecnologías, sistemas constructivos y agentes diferentes -en un proyecto que no solo tenía componente de ejecución sino también de divulgación- obliga a una planificación casi quirúrgica y a una coordinación constante.
El lema de YZ HUB es “No solo te lo contamos, te lo enseñamos”. ¿Qué implicaciones prácticas tuvo esa filosofía en el día a día del proyecto?
Significó abrir las puertas de la obra desde el primer día, sin esconder nada. En YZ HUB hemos mostrado tanto los aciertos como las dudas y los ajustes. Hemos hecho visitas técnicas en distintas fases de ejecución.
Esa transparencia ha generado algo muy valioso: conversaciones reales con arquitectos, promotores, estudiantes o fabricantes que podían ver el proceso tal cual es. Al final, enseñar el camino completo es la única forma de que el sector avance de verdad.
"Enseñar el camino completo es la única forma de que el sector avance de verdad"
¿Cómo integrasteis en un mismo proyecto los tres pilares (industrialización, sostenibilidad y digitalización) sin perder coherencia técnica ni económica?
Lo logramos a través de una visión de conjunto en el trabajo de la construcción. No vemos la industrialización, la sostenibilidad y la digitalización como piezas independientes, sino como tres vectores que se refuerzan mutuamente. La industrialización mejora tiempos y calidad; la digitalización permite coordinar, medir y validar con precisión; la sostenibilidad marca los criterios técnicos que guían todo lo demás. Cuando trabajas desde esa interdependencia, el proyecto se vuelve más coherente y más eficiente.
¿Qué papel ha jugado la digitalización (BIM, realidad aumentada, trazabilidad de datos…) en la coordinación y en la toma de decisiones en obra?
Ha sido clave. Llevamos la digitalización a pie de obra, no la dejamos en la oficina. Gracias a BIM, la realidad aumentada, la verificación en tiempo real o herramientas de trazabilidad, hemos podido anticipar interferencias, coordinar a más de 35 empresas y tomar decisiones con datos y no con intuiciones.
La industrialización exige un cambio diferencial respecto a la obra tradicional en cuanto a anticipar muchas decisiones que habitualmente se dejan para la obra y la forma en la que se relacionan los distintos agentes. En este sentido, la digitalización se erige como una solución que facilita este cambio en la forma de trabajar. Todos hemos trabajado en torno al mismo modelo, hemos entendido la obra en 3D antes de ejecutarla, hemos dejado una huella digital, hemos documentado cada paso, cada puesta en obra con precisión. Una nueva capa digital transversal con un gran impacto durante todo el proyecto, del diseño a la entrega.
En la guía del proyecto habláis de la sostenibilidad como una “actitud”. ¿Qué significa concretamente?
Significa que la sostenibilidad no puede ser un eslogan ni un 'check' en una memoria. Es una manera de trabajar y de tomar decisiones antes, durante y después de la obra y todos sus procesos. Es una forma de mirar todo: desde qué materiales eliges y de dónde vienen, hasta cómo coordinas, cuánta energía consumes, cuánto desperdicias y qué impacto generas.
En YZ HUB entendemos la sostenibilidad como una actitud crítica y constante, que combina materiales de baja huella, eficiencia energética y de procesos, una adecuada gestión de residuos y digitalización para optimizar recursos. No es solo una cuestión técnica; es una cultura de proyecto.
El proyecto ha involucrado a más de 35 empresas del sector. ¿Cómo ha sido la gestión de ese trabajo transversal?
Un desafío precioso. Coordinar a más de 35 fabricantes, técnicos, instaladores y partners estratégicos exige una estructura clara, comunicación continua y mucha generosidad por parte de todos. Pero cuando cada empresa viene con ganas de aportar y no solo de “aparecer”, todo cambia.
Lo más enriquecedor ha sido comprobar cómo la suma de experiencias y puntos de vista convierte un proyecto complejo en una oportunidad colectiva. Cada empresa aporta conocimiento real, y esa diversidad nos ha permitido construir una visión 360º del proceso constructivo que difícilmente se consigue en un proyecto convencional.
YZ HUB ha tenido una fuerte conexión con universidades y jóvenes profesionales. ¿Qué importancia tiene acercar la obra real al aula?
Es muy importante. YZ HUB lleva en su nombre uno de los pilares del proyecto: las generaciones Y y Z. Creemos en un compartir en el que por un lado recoger la visión y necesidades de las nuevas generaciones y por el otro acercar a los jóvenes en formación las realidades de la obra.
Hablamos mucho del relevo generacional y de la falta de mano de obra, pero casi nunca llevamos a la obra a los jóvenes para que entiendan cómo se construye. Es necesario cambiar la percepción del sector y volver a hacerlo atractivo.
Las visitas con las universidades han sido, sin duda, una de las partes más valiosas del proyecto. Los estudiantes no solo ven una obra parada y deshumanizada: ven cómo se trabaja, cómo se coordina, cómo se toman decisiones. Si queremos un sector más preparado y más innovador, tendremos que llevar la obra al aula… y también el aula a la obra.
"Es necesario cambiar la percepción del sector y volver a hacerlo atractivo"
¿Hacia dónde se dirige YZ HUB en su próxima etapa y qué dimensión humana ha experimentado el proyecto?
YZ HUB es un ecosistema vivo, y no termina con esta vivienda. Nuestro objetivo ahora es llevar lo aprendido a otros contextos, otros proyectos y nuevos equipos, manteniendo siempre los tres pilares: industrialización, sostenibilidad y digitalización.
La dimensión divulgativa del proyecto sigue rodando gracias a su acogida, a través del podcast YZ HUB, así como con colaboraciones con centros educativos y universidades para poder compartir los aprendizajes del proceso.
En cuanto a la dimensión humana, hemos creado una comunidad que cree en construir mejor, que debate, que propone, que se ayuda. Más que un proyecto, ha sido un punto de encuentro. Y eso, sinceramente, es lo más valioso.
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