Si en 2015 empezó a resonar de fondo eso de los pisos turísticos, este tipo de arrendamientos ha sido en 2016 una opción cada vez más atractiva para pasar unos días de visita en las grandes urbes. Como todo lo nuevo, necesita su proceso de adaptación. Aunque en la mayoría de países europeos ya disfrutara de su apoyo y su éxito, las administraciones autonómicas en España, por su parte, han necesitado actuar, a veces torpemente y rápido, para responder a un nuevo escenario en alojamiento turístico que tiene sus adeptos y sus enemigos.