En el mapa del mundo, hay territorios tan vastos que parecen interminables, y otros tan pequeños que casi pasan desapercibidos. Entre estos últimos se encuentra la Ciudad del Vaticano, una diminuta ciudad-estado enclavada en el corazón de Roma. Sin embargo, su valor simbólico, cultural y religioso es incalculable. Esta semana, tras el fallecimiento del Papa Francisco a los 88 años, nos detenemos a mirar de cerca este lugar único que fue su hogar y centro de su labor espiritual.