Las compraventas de viviendas de segunda mano pueden entrañar riesgos, siendo unos de los más frecuentes, y también más molestos, los temidos vicios ocultos. Estos defectos, para que sean considerados como tal, y para que además sea viable su reclamación, no deben advertirse a simple vista. Generalmente, los vicios ocultos se refieren a daños o desperfectos en los elementos de la vivienda, por ejemplo, problemas en las tuberías o en el sistema eléctrico. Pero, ¿podrían considerarse como vicios ocultos plagas, como cucarachas, carcoma o termitas? Algunas sí cuando la infestación no es fácilmente detectable mediante una inspección ordinaria de la vivienda. Para reclamar es imprescindible obtener un informe técnico elaborado por un profesional en control de plagas.