Los suelos rústicos son aquellos dedicados a la agricultura, la ganadería o la explotación forestal, por lo que, en principio, no se contempla su uso residencial, independientemente de si se trata de una casa tradicional, prefabricada o móvil. La clave está en consultar la legislación municipal y contactar con un arquitecto para cerciorarnos, ya que en algunos territorios sí está permitido si se cumplen condiciones como la superficie de la casa o si el propietario desarrolla una actividad económica en la finca.