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Barcelona se vuelca en la reforma de sus edificios históricos

Autor: Redacción

Barcelona retoma la rehabilitación de su patrimonio histórico. Tras la sequía inversora de los años de crisis, la Ciudad Condal está inmersa en varios proyectos de rehabilitación de edificios y está encargando estudios a diferentes empresas de restauración para iniciar más obras de renovación.

El sector, al menos, asegura que en los últimos meses se han duplicado los trabajados de renovación de fachadas e interiores de inmuebles tan característicos como el Palau Pignatelli, inmueble gótico que alberga el Reial Cercle Artístic; la Casa Burés, la Lleialtat Santsenca  y la señorial Casa Vídua Marfà.

“Las reformas de joyas arquitectónicas están aumentando, pero queda mucho por hacer y no solo en el ámbito patrimonial de la ciudad", Daniel Mòdol, edil de Patrimonio del Ayuntamiento dirigido por Ada Colau.

Dentro del plan de mejoras del paisaje urbano, también se están llevando a cabo obras de remodelación en el edificio CESE, el edificio de Margarit, el muro barroco de la calle Petons y el Palau de la Justícia. De igual modo, está en proceso la transformación de Lleialtat Santsenca, antigua cooperativa de Sants que ha estado un año con las obras paradas por la retirada de las empresas adjudicatarias. También ha finalizado la restauración de la sala hipóstila del parque Güell.

Otros de los proyectos más destacados de la ciudad son la reforma de la fábrica La Escocesa (en Poble Nou), así como la del edificio de la Aduana del Port de Barcelona (que tiene más de 400 esculturas en su fachada).

Al margen de los proyectos acabados, en marcha o inminentes, lo cierto es que Barcelona tiene una larga de espera de edificios de valor patrimonial que requieren un lavado de cara. La Casa Vicens, de propiedad privada, ultima su remodelación con vistas a abrir el año que viene. También están pendientes las mejoras del colegio de las Teresianas y las caballerizas y el picadero de la finca Güell en Pedralbes.

A pesar de que la ciudad ha activado todos estos proyectos y pretende poner en marcha otras tantas rehabilitaciones, el gremio de los restauradores recuerda que las inversiones son muy inferiores a las que existían en los años previos a la crisis y que Barcelona sigue muy lejos de las ayudas que reciben otras ciudades europeas como París o Roma para conservar su patrimonio.