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2016, el año del boom del alquiler con Barcelona a la cabeza

Autor: Redacción

El alquiler, como alternativa habitacional, es una opción cada vez más extendida en España. A pesar de que estamos en un país donde la propiedad sigue siendo la opción mayoritaria, lo cierto es que las nuevas generaciones están desterrando la idea de que arrendar una vivienda es una forma de tirar el dinero.

Con unos jóvenes que prefieren invertir en viajar, formarse y mudarse a nuevas ciudades a lo largo de su vida que cargar con una hipoteca, el alquiler resulta cada vez más interesante para quienes buscan emanciparse. Tanto es así que, según el Banco de España, las viviendas en arrendamiento están en máximos de tres décadas.

Los últimos datos de Eurostat apuntan a que 21 de cada 100 casas son de alquiler, una proporción superior a los que existen en 12 países de la Unión Europea, entre ellos Rumanía, Croacia o Noruega. Además, expertos y firmas de análisis creen que el arrendamiento irá ganando peso en el mercado y que se podría estabilizar en torno al 30%.

Parece claro que la demanda en el mercado del alquiler tiene muchas papeletas para seguir subiendo y lo cierto es que los precios están repuntando en buena parte del territorio. De hecho, a lo largo de 2016 hemos vivido un progresivo incremento de los precios del alquiler. Según el informe de precios de idealista referente al tercer trimestre del año, el precio medio del m2 se sitúa en 7,6 euros en el conjunto de España, una cifra que arroja un incremento del 10,7% en términos interanuales.

Los alquileres baratos siguen siendo complicados de encontrar. Aquellos que sean inferiores a los 300 euros mensuales apenas superan un 2,1% del total mercado, mientras que los que se mueven entre 300 y 500 euros al mes suponen una cuarta parte. La mayoría de arrendamientos que se ofertan, un 44,5%, se encuentran entre los 500 y los 1.000 euros al mes. Las que se encuentran en la horquilla entre los 1.000 y los 1.500 euros mensuales no pasa desapercibido: cubre un 13,3% del mercado. Por último, el tramo de los pisos más caros, los que superan los 1.500 euros al mes, son un 15,2% de la oferta, casi nada.

Las subidas más pronunciadas se dan en las grandes ciudades, donde los precios se encuentran en plena escalada alcista. En Madrid, por ejemplo, el m2 ronda los 13,8 euros, frente a los 11,7 euros registrados un año antes, mientras que en Barcelona incluso ha alcanzado máximos históricos: el m2 ronda los 17,4 euros, frente a los 14,6 euros de hace apenas 12 meses. 

Estos incrementos de precios coinciden en el tiempo con un creciente apetito por las viviendas de alquiler. Como prueba, este botón: un 15% de los pisos de las dos principales ciudades españolas se ocupa en menos de 48 horas, mientras que en el plazo de un mes ‘desaparecen’ del mercado la mitad de las casas disponibles en la Ciudad Condal y un 37% en la capital.

Ahora bien, al igual que sucede en el conjunto del sector inmobiliario, el arrendamiento no está evolucionando de manera uniforme en todas las partes de España. Mientras la oferta se encarece en los principales mercados (Madrid, Barcelona, San Sebastián, Valencia…), sigue abaratándose en el resto del país. En verano, el último dato disponible, un total de 26 provincias registraron variaciones negativas en el precio de sus rentas, con Palencia (-7,5%), Murcia (-5,9%), Girona (-4,8%) y La Rioja (-4%) a la cabeza de los descensos.

Más alquileres sociales

Las grandes ciudades han activado este año una inversión en alquiler social como respuesta a la situación precaria que viven muchas familias que no pueden acceder de forma digna a la vivienda. El parque de viviendas público en España es muy limitado y se encuentra a la cola de los índices que goza el promedio de la Unión Europea.

Es por eso que las Administraciones Públicas (desde autonomías hasta grandes ayuntamientos) están anunciando diferentes planes para aumentar el parque de viviendas sociales. Cataluña, por ejemplo, ha anunciado que comprará más de un millar de inmuebles a los bancos, mientras que Madrid también adquirirá inmuebles e incluso construirá obra nueva para este fin.

Al margen del sector público también se están produciendo iniciativas por parte del sector financiero. Sareb, por ejemplo, ha cedido cientos de inmuebles a las comunidades autónomas. También, ha puesto en marcha una campaña con su oferta inmobiliaria en alquiler, mayoritariamente de obra nueva, con unas sugerentes condiciones como dos meses de carencia en el pago del alquiler.

Por otra parte, también dentro del mundo financiero, las entidades bancarias se han visto obligadas a poner al servicio público cuyas propiedades llevaran más de dos años en desuso. Desde Barcelona, por ejemplo, han hecho una campaña imponiendo multas a los grandes tenedores y/o abriendo expedientes sancionadores con el objetivo de mobilizar esas viviendas vacías. También, parte de su parque de viviendas se han destinado a engordar la lista de alquiler público de la Generalitat en su plan de alcanzar las cifras de otros países europeos.

Las actuaciones por parte de la Generalitat de Cataluña, por ejemplo, ha sido implantar la reciente ley exprés del derecho a la vivienda con la que responder a la problemática habitacional que muchas familias viven y garantizar su inclusión residencial. Con esta ley se pretende trabajar en la ayuda a desahuciados y, también, empezar a pincelar lo que será una futura ley de regulación del alquiler que, desde la cámara catalana, tildaron de "abusivo". Esa ley, según informó el Parlament catalán, se anunciará con más detalle el próximo mes de enero y esperan aprobarla en un margen de nueve meses. La intención de las administraciones públicas es intervenir en el mercado de alquiler de la vivienda equilibrando lo privado con lo público.