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El BCE hace un cambio histórico en sus objetivos: cómo afectará a las hipotecas, la economía y los bancos

Los expertos afirman que a corto plazo se reducen las probabilidades de una subida de los tipos de interés

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Julio es especial para el Banco Central Europeo (BCE). Fue el mes que cambió el rumbo de la crisis del euro y en el que se ha producido la primera modificación en las bases que sustentan su política monetaria.

El pasado 8 de julio, tras la última reunión del Consejo de Gobierno, el guardián del euro reveló un cambio en su tradicional objetivo de inflación, una de las variables más determinantes en sus decisiones. Hasta ahora, tenía como meta mantener la subida de los precios cerca del 2%, pero por debajo de dicho nivel, aunque a partir de ahora será un 2% simétrico a medio plazo. Es el primer cambio que aplica desde 2003 y lo hace con la francesa Christine Lagarde al frente.

El organismo empezó a revisar su estrategia a principios de 2020 y, un año y medio después, considera que la mejor forma de mantener la estabilidad de precios es teniendo un objetivo de inflación algo más alto y más flexible.

En palabras del BCE, esto significa “que las desviaciones positivas o negativas respecto a ese objetivo son igual de indeseadas. Cuando la economía opera próxima al límite inferior de los tipos de interés nominales, son necesarias medidas de política monetaria especialmente contundentes o persistentes para evitar que se afiancen las desviaciones negativas del objetivo de inflación, lo que también podría implicar un período transitorio en el que la inflación se sitúe ligeramente por encima del objetivo”.

Por tanto, esta decisión le permitirá, por ejemplo, mantener las medidas de estímulo que ha puesto en marcha en los últimos años y durante la tormenta que ha desatado la pandemia sanitaria, incluso si la subida de los precios rebasa esos niveles. Así, el BCE no se verá obligado a retirar las compras de deuda o subir los tipos de interés para frenar la escalada de los precios. Además, en las últimas horas, Chiristine Lagarde ha confesado en una entrevista al diario Finacial Times que el organismo va a redefinir la orientación futura para alinearla con la revisión de la estrategia anunciada recientemente para dar una "respuesta contundente" y alejar los temores a un endurecimiento prematuro de la política monetaria.

Los expertos aseguran que el nuevo objetivo de inflación y la revisión de la estrategia tendrán un impacto positivo tanto en la economía como en las familias y empresas endeudadas y en las que necesitan nuevos préstamos. Sin embargo, el cambio también supondrá más presión para los márgenes de negocio de los bancos.

Según explica Juan José Fernández-Figares, director del departamento de análisis de Link Securities, “la medida permitirá al BCE mantener los actuales parámetros de su política monetaria sin cambios y sin presiones por parte de la inflación. El objetivo final es poder mantener durante el tiempo que considere necesario unas condiciones favorables de financiación en la eurozona y tener que comenzar a retirar estímulos monetarios antes de tiempo, ya que espera que durante gran parte de la segunda mitad de año la inflación se sitúe por encima del 2%”.

En esa misma línea, Juan Villén, responsable de idealista/hipotecas, sostiene que “el BCE se encuentra en una encrucijada entre mantener un objetivo estricto de control de la inflación y la incertidumbre de la sostenibilidad de la recuperación económica. Adicionalmente, el altísimo nivel de deuda de los países mete presión para mantener los tipos bajo mínimos. Parece que el BCE aguantará un nivel de inflación por encima de objetivo durante un tiempo, hasta que vea que la recuperación económica es estable y no hay riesgo de vuelta atrás, pues las subidas de tipos sin duda reman en contra tanto de los presupuestos estatales como de la renta disponible de las familias y el acceso al crédito”.

La clave de todo estará, según explica Miguel Córdoba, profesor de Economía Financiera de la Universidad CEU-San Pablo, en cómo evolucionen los precios. De momento, todo apunta a que, pese a la subida de la energía, la inflación subyacente (que no tiene en cuenta ni los precios de la energía ni los de los alimentos porque son muy volátiles), se mantiene estable en torno al 0,2%; un escenario que invita a pensar a que los tipos de interés se mantendrán en los mínimos históricos actuales y que el euríbor no registrará grandes variaciones al menos hasta 2022. Es decir, que todo apunta a que las cuotas de las hipotecas variables que estén referenciadas a ese indicador no se encarecerán.

“Los tipos de interés de las hipotecas subirán si sube el euríbor, y hoy por hoy, todo depende del mantenimiento o no de la política de estímulos. Si se mantienen las medidas, el euríbor seguirá igual”, afirma el economista. Sin embargo, alerta de que el escenario puede cambiar cuando cese la amenaza del covid-19. “En condiciones normales, los tipos de interés deberían volver a estar como mínimo entre 0% y 0,5%, y lógicamente ello supondría una subida del euríbor y un encarecimiento de las cuotas de las hipotecas a tipo variable”. En su opinión, lo normal es que este giro se produzca en 2022.

Desde el departamento de análisis de Bankinter, en cambio, creen que el cambio histórico que ha anunciado la máxima autoridad monetaria y financiera en la eurozona abre la puerta a mantener una política monetaria acomodaticia durante un tiempo más prolongado, lo que permitirá que el euríbor a 12 meses siga en terreno negativo al menos hasta 2024.

De momento, la tasa diaria del euríbor a 12 meses ya se sitúa por debajo del -0,49% y marca mínimos desde mediados de abril, según los datos del Banco de España. Ya en junio la media mensual dejó atrás la racha de cuatro subidas mensuales consecutivas al cerrar en el -0,484%. Y si se mantiene la tendencia actual, el séptimo mes del año registrará un nuevo descenso (ya se sitúa en el -0,489%) y volverá a acercarse a los mínimos históricos de principios de año (la media de enero se situó en el -0,505%, tras romper por primera vez la barrera del -0,5%).

Al margen de las hipotecas, los expertos aseguran que el nuevo escenario que ha abierto el BCE es positivo para el conjunto de la economía. El economista Miguel Córdoba, por ejemplo, destaca que “una inflación moderada ayuda a que se desarrolle la actividad, por lo que sí que sería bueno para la recuperación de la eurozona”.

Según Pedro del Pozo, director de inversiones financieras en Mutualidad de la Abogacía, los sectores que se verán especialmente catapultados en los próximos meses “son los sectores más cíclicos o dependientes de la inflación, que ven cómo es posible que exista crecimiento de precios sin pagar el peaje de subida de tipos, al menos durante un tiempo”. “El afianzamiento de la normalización económica debería llevarles a tener un comportamiento más positivo que los sectores más defensivos", insiste el experto. Entre los sectores que más dependen de los precios y la buena marcha de la economía están, por ejemplo, el turismo, la industria manufacturera o el sector inmobiliario.

Ahora bien, Manuel Romera, director del sector financiero en IE Business School, recuerda que la situación cambiaría si la inflación sube con fuerza y que llegará un momento en el que las subidas de los tipos de interés serán inevitables para contener la escalada de los precios, aunque éstas serán más limitadas de lo que cabía esperar hasta ahora. Y al igual que Miguel Córdoba, Romera afirma que “lo importante es que la inflación venga con crecimiento” y que el encarecimiento de los intereses sobre la deuda de las empresas y las familias “sea compensada con una mayor ganancia por el propio crecimiento de la economía”.

Más presión para la banca

El impacto que tendrá la decisión del BCE en la banca es algo distinto. Y es que el hecho de que a corto plazo haya disminuido la posibilidad de que se produzca una subida de los tipos de interés supone más presión para el sector.

En este sentido, el director del departamento de análisis de Link Securities afirma que “todo lo que sea mantener los tipos de interés oficiales y no oficiales bajos son malas noticias para los bancos, ya que a los niveles actuales de los tipos ya sufren grandes presiones en sus márgenes de negocio”.

Desde primavera de 2016, el BCE mantiene el precio del dinero en el 0,0% y cobra intereses a los bancos por mantener el dinero parado e incentivar así que lo pongan en circulación a través de préstamos a familias y empresas (la tasa de depósito está en el -0,5%). En todo este tiempo, recalca el economista Miguel Córdoba, la banca está sufriendo por dos vías: “Tener que aguantar los depósitos a tipo cero a sus depositantes, y tener que pagar el 0,50% al BCE, y no tener un mayor margen en los créditos y préstamos, ya que cuando mayores son los tipos de interés, más sube el margen de intermediación de la banca”.

A pesar de ello, la patronal asegura que el papel de la banca no cambiará y que seguirá apuntalando la recuperación. “Los bancos son fundamentales en la transmisión de la política monetaria y de esta forma seguirán haciendo posible que las condiciones financieras sean muy favorables para impulsar el crecimiento”, concluyen desde la Asociación Española de Banca (AEB).