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El euríbor seguirá en negativo en 2021 y mantendrá estables las hipotecas… si la inflación lo permite

Gtres
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Ya han pasado más de cinco años desde que el euríbor a 12 meses hizo historia al adentrarse por primera vez en terreno negativo. Y llegó al aniversario batiendo récord al romper la barrera del -0,5%.

Desde febrero de 2016 se ha mantenido estable por debajo del 0%, arrastrado por la política ultralaxa del Banco Central Europeo (BCE), que ha dejado congelados los tipos de interés en la eurozona en el 0,0% para intentar impulsar la economía y los precios en la región, y garantizar a la vez la estabilidad financiera. Este escenario ha supuesto un ahorro importante para los hipotecados y una ruptura total con lo que sucedió en verano de 2008, cuando el euríbor tocó máximos al situarse por encima del 5,3% y disparó las cuotas de las hipotecas en pleno estallido de la crisis económica y financiera. Sin embargo, desde que tocó suelo en enero, acumula tres meses consecutivos de suaves subidas y todo apunta a que en mayo terminará también con una tendencia al alza.

Y la gran pregunta es si el indicador de referencia para la mayoría de las hipotecas en España está abocado a seguir subiendo y cuándo podría tocar fin la era del 'terreno negativo'. Los expertos consultados por idealista/news creen que a corto plazo se impondrá la estabilidad y seguiremos viendo al euríbor en torno a los niveles actuales, aunque también alertan de que su evolución dependerá de cuán rápida y consistente sea la remontada de la economía y la inflación en la eurozona, y de las medidas que pueda tomar en consecuencia el BCE. 

Según explica Juan Villén, responsable de idealista/hipotecas, “dada la enorme incertidumbre en la que vivimos por la pandemia, resulta muy complicado predecir qué va a pasar con el euríbor. Aunque es cierto que el alto nivel de endeudamiento de los países ejerce una influencia sobre la contención del precio del dinero, no podemos descartar que una recuperación fuerte y sostenida pudiera tener un impacto relevante en las perspectivas del indicador”. Y es que un crecimiento económico superior al pronosticado podría suponer aumentar el consumo y presionar al alza los precios.

Por tanto, recalca Villén, “es muy posible que el euríbor se mantenga en negativo durante 2021. Pero, aunque parece poco probable que se dispare por encima del 1%, no podemos descartar movimientos que lo acerquen al 0% o incluso que entre en terreno positivo, según avance el año, si la recuperación a nivel europeo es fuerte y duradera”.

En esa misma línea, Leyre López, del equipo de Research de la Asociación Hipotecaria Española (AHE), asegura que su previsión es que las tasas se mantengan en los niveles actuales a lo largo de 2021. “De existir algún movimiento, al hilo de las mejores expectativas económicas, es posible que se dirija hacia posiciones menos negativas, pero en todo caso seguirá en terreno negativo al menos en el horizonte de un año”, añade.

La estabilidad a corto plazo también es la teoría que defiende María Jesús Fernández, economista senior de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas), quien sostiene que “aunque no es previsible que el euríbor pueda caer mucho más, podríamos ver al indicador por debajo del nivel actual” en momentos puntuales.

La economista afirma que el período bajista del euríbor podría durar otros dos años más, siempre en ausencia de presiones inflacionistas y hasta que el BCE no vislumbre mejores perspectivas económicas. “Llegará un momento en el que el organismo tenga que levantar las medidas extraordinarias”, recalca.

Fernández también añade otro posible factor que podría alterar la tendencia del euríbor: que se produzca un aumento del riesgo en las operaciones de préstamo ante una posible crisis financiera derivada de la crisis económica y sanitaria actual. “Si esto no ocurre, no habrá grandes cambios en el euríbor próximamente”, sentencia.

Por otro lado, Gregorio Izquierdo, director general del Instituto de Estudios Económicos (IEE) recuerda que “el actual signo negativo de los tipos de interés reales negativos es una anomalía”, aunque esto no quiere decir que no pueda prolongarse en el tiempo. Sobre todo, a corto plazo y dada “la persistencia de las ultraexpansivas políticas monetarias de los bancos centrales”.

El equipo de análisis de Bankinter también cree que, de momento, el euríbor se mantendrá en negativo. Sus cálculos apuntan a que en 2021 se moverá en torno al -0,45% y que en 2022 se quedará alrededor del 0,42%. Unas cifras que están en línea con la previsión de recuperación de la eurozona del golpe económico que ha supuesto el coronavirus.

“La perspectiva de vacunaciones masivas a lo largo de 2021 mantiene el escenario de recuperación del potencial de crecimiento a largo plazo de la economía a final del año. El ritmo de despliegue de vacunas y de las ayudas fiscales, en concreto el Fondo de Recuperación Europeo que movilizará 750.000 millones a partir de verano/otoño, serán claves para determinar el ritmo de una recuperación que será asimétrica por países y sectores. Y que no será completa (recuperación niveles precovid) hasta finales de 2022”, aseguran los analistas de la entidad financiera.

La inflación, al acecho

Manuel Romera, director del sector financiero en IE Business School, opina que en el escenario actual es muy complicado saber si el euríbor va a en negativo o si va a subir. Pero lo que tiene claro es que los últimos datos sobre la inflación están generando dudas en el mercado. Y alerta del peligro de que suban los precios sin crecimiento.

“Hay dos tipos de inflación. La buena, que es la que se produce cuando la economía crece, suben los salarios, se consume más y suben los precios; y la mala, que también se conoce como estaflación, que es cuando hay inflación y paro a la vez. Y es ahí donde nos encontramos ahora mismo. Hay una liquidez excesiva (es decir, mucho dinero en circulación) y poca confianza, lo que se puede traducir en una inflación sin crecimiento. Si además tenemos en cuenta lo que está creciendo la deuda pública (la de España se ha multiplicado por cuatro veces en poco más de una década, hasta tocar máximos históricos al alcanzar el 125% del PIB), no deberíamos ver un euríbor estable”.

Romera insiste en que los bancos centrales han acumulado mucha deuda pública en sus balances en los últimos años, independientemente de las medidas que han tomado para minimizar el golpe de la crisis del covid, lo que, afirma, va a generar inflación. Ahora bien, el economista recalca que, dada la incertidumbre actual, lo que no está claro es si ese escenario puede ser inminente.

Repasando los últimos datos de la oficina de estadísticas comunitaria Eurostat descubrimos que la inflación en la eurozona escaló en abril hasta el 1,6% en tasa anual, frente al 1,3% de marzo y al -0,3% de diciembre. Se trata de la cifra más alta en dos años.

En el caso de la inflación subyacente (que deja fuera por ejemplo los precios de la energía o los alimentos, por ser muy volátiles) se situó en el 0,8%, una décima menos que en marzo pero por encima del 0,2% del cierre de 2020. Y este es precisamente el dato que más tiene en cuenta el BCE a la hora de diseñar su política monetaria.

Recordemos que una de las principales prioridades del guardián del euro es mantener la inflación en un nivel cercano por debajo del 2%, para lo que se apoya en las subidas de los tipos de interés. Es decir, ante un posible repunte inesperado de la inflación, y siempre que no se trate un dato puntual, el BCE consideraría una subida del precio del dinero para frenar la escalada de los precios, lo que tendría un efecto de arrastre para el euríbor. 

De momento, sus previsiones sitúan la inflación en la eurozona en torno al 2% a finales de 2021 (en línea con las estimaciones de Funcas), mientras en EEUU también se está produciendo un escenario similar. Una de las últimas previsiones es la de la Universidad de Michigan, se han disparado hasta el 3,3%, la cota más alta desde verano de 2014.