La productividad laboral mejorará poco en España durante 2019. Según estima Bruselas, el crecimiento será de apenas un 0,4%, una cifra inferior al promedio europeo y que nos sitúa a la cola de la clasificación comunitaria, en línea con Grecia y solo por delante de Italia y Luxemburgo. En cambio, en los países del Este se esperan incrementos superiores al 3% y del 1% en el caso de Alemania o Francia.
En las últimas horas, Europa ha mostrado dudas sobre algunas medidas anunciadas por el Gobierno de Pedro Sánchez a las que se ha sumado un informe del Instituto de Estudios Económicos que analiza qué cambios se deberían aplicar en el sistema impositivo doméstico para corregir los desequilibrios de la economía. El organismo, por ejemplo, aboga por bajar las cotizaciones sociales, el Impuesto de Sociedades y los tributos vinculados al ahorro, unas medidas que chocan con las que quiere implantar el Ejecutivo.
Las previsiones que acaba de publicar la Comisión Europea sitúan a España en la cuarta posición del ranking comunitario en creación de empleo. El organismo pronostica un crecimiento para este año del 2,4%, por encima del promedio de la UE (1,1%) y que solo superan Malta, Luxemburgo y Chipre. En países como Francia y Reino Unido el empleo aumentará menos de un 1% y en Lituania incluso caerá.
España se ha convertido en una potencia exportadora. En 2017 las ventas al exterior marcaron máximos históricos en términos de volumen, aunque si comparamos cuánto representan sobre la economía, nos situamos a la cola del ranking de la eurozona, según los datos de Eurostat. Con un 34,1% sobre el PIB, solo superamos a Francia, Italia y Grecia, y estamos lejos del 47% de Alemania o de los tres dígitos de Irlanda, Luxemburgo o Malta.
España ocupa una posición muy modesta en el ranking europeo de los países que más se gastan en Investigación y Desarrollo (I+D). Según las cifras que maneja Eurostat, aproximadamente destinamos 1,2 euros de cada 100 que genera nuestra economía. La proporción está por debajo de la media de la UE, de los países centroeuropeos, de los nórdicos e incluso de algunos del Este, como Eslovenia, Estonia o República Checa.
Alemania, Francia y Reino Unido son las referencias europeas en materia económica, pero las cifras de Eurostat les sitúan muy lejos de encabezar el consumo de energías renovables. Suecia es el único socio de la UE donde la energía limpia supone más de la mitad del consumo, mientras que en las grandes potencias el porcentaje está por debajo de la media europea. España ocupa el decimocuarto puesto del ranking.
El 40,8% de los ciudadanos de entre 55 y 64 años que residen en España se encuentran en situación de inactividad económica, lo que significa que ni trabajan ni están en paro. Es decir, son prejubilados, están incapacitados o trabajan en negro. La cifra ha caído 12 puntos desde los máximos de 2007 y se coloca por debajo de la media de la UE. Hay ocho países europeos con un porcentaje superior al 50%, encabezados por Eslovenia y Luxemburgo, mientras que en otros cuatro no llega al 30%. Suecia es el referente con solo el 20%.
España ocupa el puesto 34 en el Índice Global de Competitividad que elabora el Foro Económico Mundial, aunque en materia laboral su posición es mucho peor: la 70 de un total de 137 países analizados. Suiza, Singapur, EEUU, Hong Kong y Nueva Zelanda lideran el ranking internacional, mientras que Grecia e Italia son los países europeos que ocupan los peores puestos (110 y 116, respectivamente). En la variable de regulación de los contratos y despidos caemos hasta el puesto 115.
Los expertos siguen mejorando sus previsiones sobre la evolución de la economía y confían en una fuerte recuperación del empleo. Ya hay varios organismos que sitúan la tasa de paro por debajo del 15% de cara al próximo año, entre ellos la patronal, el Instituto de Estudios Económicos, entidades como Bankia y firmas de inversión como Intermoney. El Gobierno calcula que en 2018 la tasa de desempleo se quedará en el 15,4%, dos décimas por encima del consenso, y 1,8 puntos por debajo del nivel actual.
Nuestro país se ha colado este año entre los 30 países con mayor competitividad digital del planeta, según el ranking publicado por el IMD World Competitiveness Center. Su análisis se basa en criterios como el nivel de avance tecnológico o la preparación para el futuro. Al frente de la lista se encuentran Singapur, Suecia y EEUU, mientras que países como Estonia y Lituania ocupan posiciones mejores que España.
Tener un título no siempre abre puertas al mercado laboral. Ésta es la conclusión que podemos extraer de los datos de Eurostat, que afirma que solo el 68% de las personas recién tituladas está trabajando en España. Es el tercer porcentaje más bajo del ranking europeo, solo por detrás del italiano y el griego. Sin embargo, está a más de 20 puntos de distancia de Países Bajos, Alemania y Malta, donde la tasa de empleo de los recién graduados supera el 90%.
El Instituto de Estudios Económicos (IEE) ha sido el último en subir las previsiones de crecimiento de la economía española: del 2,3 al 3,3% del PIB en 2017. Nada menos que un punto.
Al menos una de cada cuatro personas que trabaja en Europa a tiempo parcial desearía alargar su jornada laboral, pero la proporción se dispara en los países mediterráneos y del Este. Según los datos de Eurostat, en algunos países la tasa de empleo a tiempo parcial involuntario supera el 50%, entre los que están España, Grecia, Italia, Bulgaria y Rumanía. En cambio, el porcentaje se reduce a una sola cifra en Países Bajos y Bélgica.
El Instituto de la Economía Mundial ya ha dado a conocer sus previsiones económicas para este año. Según sus cálculos, los Veintiocho crecerán a un ritmo del 1,9% durante 2017, porcentaje que se eleva al 4,9% en el caso de Irlanda y que se sitúa por debajo del 1% en los de Italia y Grecia. España se sitúa a mitad de la tabla con un 2,6%, por detrás de los socios del Este, la economía celta, Chipre y Luxemburgo.
José Luis Feito, presidente del Instituto de Estudios Económicos (IEE), se muestra contrario a la subida del salario mínimo interprofesional que ha entrado en vigor este año y alerta de las consecuencias que puede tener. En su opinión, la medida podría ser contraproducente para los parados poco cualificados y los jóvenes, que podrían ver mermadas sus opciones de engancharse al mercado laboral, mientras que provocará un aumento de los contratos temporales y una reducción de las jornadas.
El Instituto de Estudios Económicos (IEE) considera necesario continuar con las reformas en política económica, aunque cree que las últimas decisiones que ha tomado el Ejecutivo, como la subida del salario mínimo o el incremento del tipo efectivo del Impuesto de Sociedades, pueden ser contraproducentes. El organismo opina que lastrarán la inversión empresarial, el crecimiento y el empleo y explica que la consolidación presupuestaria no solo debe venir de aumentar los ingresos.
La recaudación que consigue el Estado a través del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) se situó en 2015 en el 6,5% del PIB, muy por encima del nivel mínimo registrado en la crisis: en 2009 los ingresos de este tributo representaron un 3,9% de la riqueza nacional. A pesar de la fuerte mejora, somos el tercer país de la UE que menos recauda por IVA según los datos de Eurostat.
Las empresas con más de 250 empleados están entre los principales empleadores de la OCDE, aunque hay grandes diferencias entre lo que representan en unos países y otros. En Estados Unidos, por ejemplo, dan trabajo a más de la mitad de los empleados, mientras que en Reino Unido, Japón y Canadá emplean a más del 40%. En el caso de España, el porcentaje se reduce al 26,7%, al tiempo que en Grecia y Corea no alcanza el 15%.
La inmensa mayoría del tejido productivo español está formado por las llamadas microempresas, negocios cuya plantilla está formada por menos de 10 personas. Somos el octavo país de la OCDE con la mayor proporción de pequeños negocios sobre el total, lo que dificulta su capacidad para innovar, exportar y acceder a los mercados de capitales.
De todos los bienes que venden al exterior las empresas españolas, solo el 7,1% son productos vinculados a los instrumentos científicos, la fabricación de ordenadores o a los sectores aeroespacial y farmacéutico. Según el Banco Mundial, somos el quinto país europeo con el menor peso de la alta tecnología sobre sus exportaciones, estamos lejos del 15% que roza Letonia, del 11% de Grecia y del 20% que superan Francia, Reino Unido, Irlanda y Malta.
El número de desempleados de larga duración es uno de los problemas más importantes que tienen que resolver no solo España, sino también otros países de la OCDE.
Las personas con una educación superior tienen más probabilidades de encontrar trabajo.
En el año 2015 siete de cada 100 jóvenes españoles de entre 15 y 24 años tenían un contrato de trabajo temporal, la tercera proporción más elevada del club de los países ricos. Solo Eslovenia, con un 75,5%, y Polonia, con un 72,7%, sufrían una temporalidad superior. La media de la OCDE se situó en el 25%, mientras que en Reino Unido se quedó en el 15% y en Estados Unidos, por debajo del 10%.
Las previsiones del club de los países ricos sitúan a España en los primeros puestos en lo que a creación de puestos de trabajo se refiere. Con un crecimiento esperado del 2,9% durante este ejercicio, somos el país europeo más destacado y el segundo de toda la OCDE, solo por detrás de Turquía, que lidera el ranking con un 3%. La media se sitúa en el 1,5%, mientras que en Finlandia o Portugal se esperan caídas.
La oficina de estadísticas comunitaria Eurostat ha tomado la temperatura digital de las empresas europeas. Según los datos que maneja, el 95% de las empresas finesas tiene web corporativa. En España, el porcentaje se sitúa en el 75%, en línea con la media de la UE, frente al 80% de Estonia. En Francia no llega al 70% y en Bulgaria o Rumanía, ni al 50%.
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