Las cotizaciones a la Seguridad Social y el IRPF, cuya suma se conoce como cuña fiscal, representan el 39,3% del sueldo bruto de los trabajadores en España, casi cinco puntos más que en la media de la OCDE y por delante de países como Reino Unido, Dinamarca, Noruega, Irlanda, EEUU, Japón o Canadá. El principal motivo de estas diferencias está en las elevadas cotizaciones que pagan las empresas españolas por sus empleados, lo que les resta competitividad, impacta de forma negativa en la generación de empleo y explica la elevada tasa de paro, según el Instituto de Estudios Económicos.